¿Puede la Sunat revisar nuestro perfil social para prevenir la evasión tributaria?

Hotchner es un analizador, oficial de la Unidad de Análisis de Comportamiento en Quantico (USA), junto a Emily Prentiss, hacen profiles, a discreción, en la serie Criminal Minds (2005). El perfilar, desarrollado inicialmente por la psicología, pasó a la criminalística para voltear a los malos, cuyo comportamiento tiene tendencia, es proclive, es propenso, denota, evidencia, posee, presenta rasgos compatibles con la evidencia criminal, y en pautas que caracterizan o distinguen a ciertos individuos de la población, incluyendo raza, sexo, edad, estado civil, ocupación (instrucción), reacción ante el interrogatorio, madurez sexual, antecedentes.

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La idea sustenta otros conceptos claves para el derecho, como comportamiento frente al riesgo, el concepto de selección de jurados, asi como el realismo jurídico norteamericano, de ahí en menor escala: proximetría, colometría, elocuencia. Así, la justicia prevalece, al menos en la tierra de Hotchner.

El perfilar es además una herramienta sociológica, pues hay perfiles de habitantes por zonas, del ama de casa, del jefe de hogar, del consumidor; a partir de básicamente cualquier aspecto como endeudamiento, ingreso, composición y tipo de vivienda, conexión a internet, nido vacío, remesas, pensiones, cantidad de duchas, tipo de combustible para cocinar y un largo etcétera.

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A nosotros los abogados, tampoco nos es ajena esta práctica, y es que cada vez más googleamos a nuestros adversarios, o las personas con quien nos entrevistaremos o simplemente con quienes pensamos contratar, para indagar sobre ellos, saber de qué conversar, o en resumen: diseñar la estrategia o plan de trabajo; recurrimos, además a todo tipo de registros (Reniec, Essalud, Redam, Migraciones, Infocorp, Sunarp, búsqueda de procesos judiciales).

Paradójicamente, esta práctica no aplica para la administración de justicia, pues motu proprio, el juzgador, difícilmente accedería de oficio a estos registros, ya que con ello vulneraría el principio de congruencia, impulso de oficio, carga de la prueba, y aún su rol neutral; este comportamiento además, va soliviantado de principios como presunción de buena fe, que goza el administrado.

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Sin embargo, la administración de la Sunat ha decidido echar mano de información dispersa, y pretende llevar agua para su molino, bajo el argumento de operaciones sospechosas, metas de presión tributaria, evasión, y comportamiento tributario, u otros eufemismos como metodología de gestión de riesgos. Por ello, amenaza con analizar comportamiento de nosotros, los contribuyentes, como capacidad operativa, operaciones extrañas, a quienes compramos, arrendamos, cuanto consumimos de electricidad, tarjetas de crédito, pago en efectivo, uso de redes sociales para acceder a información, como los viajes que posteamos, para convertirse en una especie de big brother.

De esta forma, queda rayada la cancha y reducida la capacidad elusiva de nosotros, que hemos domeñado nuestro comportamiento para someterlo a los usos y costumbres de perro muertero, del pendex, de la criollada y la sinecura, en su versión no pago, o en última instancia pago menos. El plan verano 2018 (Sunat), incorporó alquileres de casa de playa, fiscalización de médicos y abogados, le siguen mineros y pronto usted, zahorí lector.