Los siete peores asesinos seriales de la historia

En esta selección, también podemos ver cómo se manifiestan históricos males de la sociedad a un nivel radical

A lo largo de la historia, numerosos crímenes han conmovido a las sociedades de todo el mundo. La mente criminal es analizada por la rama de la criminología que, sin embargo, aún busca respuesta para la conducta de ciertos individuos. La conducta psicopática puede ser fácilmente encubierta, debido a que el alto grado de manipulación que pueden lograr sujetos con una inteligencia descomunal. Lo que sí ha quedado demostrado es que el ser humano es capaz de cometer actos horripilantes.

Lea también: Los 5 casos judiciales más escabrosos de la historia reciente

Lamentablemente podemos constatar cómo las poblaciones vulnerables (mujeres y niños) parecen ser el blanco favorito de estos criminales. Muchos psicópatas reconocen tener una misoginia profunda, y nula empatía por la vida de quienes consideran seres inferiores. En esta selección, también podemos ver cómo se manifiestan históricos males de la sociedad a un nivel radical.

Clic sobre la imagen para acceder a todos los detalles.

1. Daniel Camargo

Se dice que nació en algún lugar de los Andes colombianos. Destacó por ser un gran estudiante en un conocido colegio de Bogotá, pero pronto dejó los estudios para aportar económicamente a su arruinada familia. Años después, al sufrir un engaño de su esposa, empezó a sentir un profundo odio por las mujeres. Así, junto con su compañera sentimental, iniciaron un interminable ciclo de violaciones selectivas a jóvenes vírgenes, dopándolas previamente. Ingresó a prisión tres veces por sus crímenes, consiguiendo escapar en 1984, estando a la deriva varios días sin agua y comida. Al llegar a Ecuador, reinició su acciones criminales, confesando haber matado hasta a 72 niñas desde que escapó de prisión. En total, las autoridades calculan que asesinó y violó a más de 150 niñas y adolescentes, siendo condenado por última en 1989. En noviembre de 1994 murió en la cárcel, asesinado por el primo de una sus víctimas.

Lea también: Caso de abogado que aconsejó a su cliente esconder un cadáver causa polémica

2. Andrei Chikatilo

“El carnicero de Rostov” fue un temido asesino serial de la antigua Unión Soviética, donde perpetró sus crímenes. Los abusos físicos y psicológicos en su infancia fueron una constante, sufriendo graves episodios de neurosis. Se enlistó en el Ejército Rojo y al regresar, estudió las carreras de Lengua y Literatura Rusas y una maestría en Filología, por lo que no le fue difícil alcanzar una plaza como profesor de escuela. Durante la década de los ochenta, una serie desapariciones y asesinatos cometidos contra niños en Ucrania llamó poderosamente la atención de las autoridades soviéticas. La perfección en la mutilación de los cuerpos era tal, que 26 mil médicos con dichas habilidades fueron puestos en investigación. Al ser capturado por primera vez en 1984, fue dejado en libertad por su aspecto inofensivo y por las buenas referencias de sus vecinos. Finalmente, la policía logró comprobar que era el asesino de más de 50 mujeres de toda edad, siendo enjuiciado y fusilado en 1994, a los 57 años.

3. Ted Bundy

Considerado uno de los asesinos seriales más sanguinarios del siglo XX, se ha comprobado que asesinó y violó a más de 30 mujeres entre 1974 y 1978, aunque la cifra es probablemente mucho mayor. Su perfil era de una persona absolutamente normal: de padres religiosos, vivía sin carencias y con gran popularidad por su inteligencia y elegancia. Sin embargo, durante su adolescencia, descubrió que disfrutaba atrapar animales y torturarlos. Ingresó a la universidad a estudiar Derecho, y fue ahí cuando se gestó su impulso por matar. La ruptura con una novia de la que estaba perdidamente enamorado lo marcaría para siempre: todas sus víctimas se parecerían a ella. Su estrategia era hacerse el muchacho débil e infortunado, como fingir tener un problema físico o con el auto que manejaba, utilizando su poder de seducción. Una vez que las muchachas se acercaban, las violaba y mataba. Fue condenado a la silla eléctrica y ejecutado el 31 de julio de 1979.

Lea también: Una aproximación al fenómeno de la criminalidad organizada en el Perú

4. Dr. Harold Shipman

El médico británico Harold Shipman ha sido sindicado el mayor asesino de la historia del Reino Unido, ya que se habría demostrado que es el responsable de al menos 250 asesinatos, todos mediante inyección letal de morfina, por lo que se ha concluido que era un ‘adicto a matar’. Era un médico muy reconocido en la comunidad de Manchester, por lo que nadie sospechó de él cuando las funerarias y otros médicos empezaron a notar que la tasa de la mortalidad entre la gente que el hospital donde trabajaba había atendido previamente era más alta de lo normal. Shipman, que era adicto a la morfina, había suministrado un exceso de morfina a un inmenso número de hombres y mujeres entre los 41 y 93 años. La noticia remeció al Reino Unido, pues mucha gente se sintió hundida al enterarse que sus familiares no fallecieron por razones naturales, sino que su muerte fue provocada. Después de que lo sentenciaran a 15 cadenas perpetuas, se suicidó ahorcándose en la prisión de Wakefield.

5. Gary Ridgway

The Green River Killer (El asesino de Green River), es uno de los asesinos seriales más prolíficos de la historia de los Estados Unidos. Aunque se le encontró culpable de hasta 48 asesinatos, confesó haber realizado cerca de 71 (los especialistas calculan más aún). Cuando lo capturaron, sus familiares y amigos no podían creer lo que estaba pasando. Lo describieron como una persona generosa que jamás podría asesinar a alguien. Sin embargo, ya desde su adolescencia manifiesta conductas psicopáticas, cuando intentó asesinar a puñaladas a un niño solo porque quería “experimentar lo que se sentía matar”. El origen de su misoginia se remontaba al odio que sentía por su madre, quien constantemente lo maltrataba durante su infancia. Por su horrendo crímenes, fue condenado a cumplir 49 cadenas perpetuas continuas en una prisión de alta seguridad, evitando la pena de muerte al detallar el modus operandi de todos sus asesinatos.

Lea también: Rafael Garófalo, el precursor de la criminología moderna

6. Pedro Rodrigues Filho

Este asesino serial brasileño, conocido como Pedrinho Matador en su país; se hizo conocido por la condena de 128 años que le impuso la justicia brasileña por el asesinato de 71 de personas, en 1973. Lo curioso es que las víctimas que escogía eran, generalmente, criminales cuyos delitos eran impunes. Filho tenía un alto sentido de justicia, por lo que buscaba asesinar a aquellas personas que él consideraba moralmente inferiores. Cuando cumplió su condena, en el 2003 (ya que el sistema judicial brasileño no permite que una persona pase más de 30 años en la cárcel), no sabían si liberarlo o mantenerlo en prisión; debido a que, durante su condena, había asesinado a más de 50 criminales, incluyendo a su propio padre. Por ello, fue enjuiciado nuevamente y sentenciado con 945 años de cárcel, la pena más alta de la historia de Hispanoamérica. En el 2007 salió finalmente en libertad, por temas estrictamente legales, y actualmente se encuentre libre.

7. Jeffrey Dahmer

También llamado ‘El carnicero de Milwaukee’, se caracterizaba por tener una personalidad poco sociable y limitaba sus relaciones personales a la menor cantidad de personas posibles. Exhibía una personalidad estrafalaria durante la adolescencia, que solo era la careta de un potencial criminal con poses histriónicas. Se calcula que asesinó a 17 personas en el periodo de 1978-1991. Sus víctimas, entre hombres y niños; eran asesinadas, descuartizadas y violadas, llegando a practicar el canibalismo con los cuerpos mutilados. Solía quedarse con las cabezas para colocarlas como adornos en su habitación. Su modus operandi era de lo más aberrante: primero invitaba a sujetos desconocidos a beber a su casa, introducía drogas en sus bebidas, los estrangulaba, tenía sexo con los cadáveres y tomaba fotografías de como desmembraba sus cuerpos. Su última víctima logró escapar y el asesino terminó siendo capturado, antes de recibir 15 condenas de cadena perpetua morir asesinado en la cárcel.