Siete obras de la literatura que todo abogado o estudiante de derecho debe leer

¿Cuáles son tus obras literarias favoritas?

Legis.pe desde sus orígenes ha apostado por una mirada interdisciplinaria del derecho. La formación de un abogado no puede centrarse solo en los códigos, leyes y otras normas jurídicas, y dejar de lado otras disciplinas que complementan y hacen más nutrida la perspectiva de la realidad humana. Es por ello que hemos preparado una lista de siete obras literarias imprescindibles que debes tener en tu biblioteca (para leerlos mejor).

No olvides comentarnos qué libros consideras que faltaron en la lista.

1. El proceso | Franz Kafka (1883-1924)

Esta novela fue publicada de manera póstuma en 1925 por su amigo y editor Max Brod. Kafka nos sitúa frente a la angustia de Josef K, un gerente bancario subyugado a un proceso judicial por un hecho que desconoce. Josef K está procesado pero puede seguir llevando una vida normal siempre que declare ante un tribunal (del que tampoco sabe cuándo ni dónde se reunirá) que está conformado por una nómina de jueces y abogados que saben incluso menos que el propio K sobre el hecho del que deben fallar. El proceso es una encriptada, pero feroz denuncia a la burocracia y a los regímenes opresores.

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Extracto:

Alguien tenía que haber calumniado a Josef K, pues fue detenido una mañana sin haber hecho nada malo. La cocinera de la señora Grubach, su casera, que le llevaba todos los días a eso de las ocho de la mañana el desayuno a su habitación, no había aparecido. Era la primera vez que ocurría algo semejante. K esperó un rato más. Apoyado en la almohada, se quedó mirando a la anciana que vivía frente a su casa y que le observaba con una curiosidad inusitada. Poco después, extrañado y hambriento, tocó el timbre. Nada más hacerlo, se oyó cómo llamaban a la puerta y un hombre al que no había visto nunca entró en su habitación. Era delgado, aunque fuerte de constitución, llevaba un traje negro ajustado, que, como cierta indumentaria de viaje, disponía de varios pliegues, bolsillos, hebillas, botones, y de un cinturón; todo parecía muy práctico, aunque no se supiese muy bien para qué podía servir.

2. Crimen y castigo | Fiódor Dostoyevski (1821-1881)

El escritor ruso nos presenta en su obra, de manera magistral, la psicología de una mente criminal. Crimen y castigo nos muestra que para construir una historia lo importante no solo se encuentra en el mundo externo, sino que es vital el mundo interior.

El personaje principal de la historia es Rodión Ramanovich Raskolnikov, un exestudiante que vive en un diminuto apartamento en San Petesburgo. Él cree que está destinado a grandes hazañas, pero que la miseria le impide alcanzar todo su potencial. Se presenta una cuestión moral: ¿será que el asesinato de una persona vulgar y despreciable sería moralmente condenado si el objetivo es superior? Raskolnikov cree que todas las personas superiores comenten asesinatos para alcanzar sus objetivos, los cuales representan grandes avances para la humanidad.

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3. Fuente Ovejuna | Lope de Vega (1562-1635)

Una de las obras más memorables de Lope de Vega que nos transporta a un pueblo cordobés que da origen al nombre de la obra. A Fuente Ovejuna llega un comendador llamado Fernán Gómez de Guzmán, un tipo que trata con desprecio al pueblo, abusa de su poder e incumple las leyes.

El comendador conoce a la hija del alcalde a la que propone ser su amante, pero ella lo rechaza. El ser rechazado lo llevará a romper las leyes, todo con el fin de conseguir a la dama.

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4. Abril rojo | Santiago Roncagliolo (1975)

La novela del escritor peruano nos sitúa en un Ayacucho marcado por la violencia y la huella de las acciones del grupo terrorista Sendero Luminoso. No en vano, la acción tiene lugar en Ayacucho, lugar donde surgieron las actividades senderistas. La obra nos muestra la otra cara del país y presenta un tema conflictivo, el de la corrupción política, desde el ámbito de una novela negra.

La historia nos narra las peripecias de un fiscal atípico llamado Félix Chacaltana que investiga una serie de asesinatos en Ayacucho. Su particular actitud frente nos cautivará, pues el es un celoso de sus deberes, entabla las indagaciones y redacta los informes respectivos con un atildamiento rayano en el ridículo. “Un pez que nada contra la corriente”, es la frase que lo define.

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Extracto:

El fiscal Chacaltana puso el punto final con una mueca de duda en los labios.
Volvió a leerlo, borró una tilde y agregó una coma con tinta negra. Ahora sí. Era un
buen informe. Seguía todos los procedimientos reglamentarios, elegía sus verbos con
precisión y no caía en la chúcara adjetivación habitual de los textos legales. Evitaba
las palabras con ñ —porque su Olivetti del 75 había perdido la ñ— pero conocía
suficientes palabras para no necesitarla. Podía escribir «cónyuge» en lugar de «señor
esposo», o «amanecer» en lugar de «mañana». Se repitió satisfecho que, en su
corazón de hombre de leyes, había un poeta pugnando por salir.

5. Paco Yunque | César Vallejo (1892- 1938)

Esta es una obra que nos presenta crítica a las esferas sociales, ya que denuncia los abusos contra un joven de clase baja, quien padecerá una serie de injusticias por parte de un niño de posición económica solvente. El autor desarrolla en su obra lo que hoy conocemos como bullying, pero con un gran trasfondo que nos hace reflexionar sobre la sociedad peruana.

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Extracto:

Paco Yunque estaba pensando en su mamá. Después se acordó de la patrona y del niño Humberto. ¿Le pegarían al volver a la casa? Yunque miraba a los otros niños y éstos no le pegaban a Yunque ni a Fariña, ni a nadie. Tampoco le querían agarrar a Yunque en las otras carpetas, como quiso hacerlo el niño Humberto. ¿Por qué el niño Humberto era así con él? Yunque se lo diría ahora a su mamá y si el niño Humberto le pegaba, se lo diría al profesor. Pero el profesor no le hacía nada al niño Humberto. Entonces, se lo diría a Paco Fariña. Le preguntó a Paco Fariña:

– ¿A ti también te pega el niño Humberto?

6. La fiesta del Chivo | Mario Vargas Llosa (1936)

En La fiesta del Chivo asistimos a un doble retorno. Mientras Urania Cabral visita a su padre en Santo Domingo, volvemos a 1961, cuando la capital dominicana aún se llamaba Ciudad Trujillo. Allí un hombre que no suda tiraniza a tres millones de personas sin saber que se gesta una maquiavélica transición a la democracia. Vargas Llosa, un clásico contemporáneo, relata el fin de una era dando voz, entre otros personajes históricos, al impecable e implacable general Trujillo, apodado el Chivo, y al sosegado y hábil doctor Balaguer (sempiterno presidente de la República Dominicana). Con una precisión difícilmente superables, este peruano universal muestra que política puede consistir en abrirse camino entre cadáveres, y que un ser inocente puede convertirse en un regalo truculento.

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7. A sangre fría | Truman Capote

La obra recrea un asesinato de una familia respetada, en un pueblo de Kansas. La forma cómo ocurrió el asesinato marcó un hito en Estados Unidos. No se tenía claro el móvil del crimen, solo sospechas.

La novela esboza retratos de los que serían víctimas de una muerte tan espantosa como insospechada, acompaña a la policía en las pesquisas que condujeron al descubrimiento y detención de Hickcock y Smith y, sobre todo, se concentra en los dos criminales sospechosos hasta construir dos personajes perfectamente perfilados, a los que el lector llegará a conocer íntimamente. Un clásico que no puedes dejar pasar.

Extracto:

Los dos jóvenes tenían poco en común pero no lo sabían porque coincidían en ciertos rasgos superficiales. Los dos eran exigentes, exagerados con la higiene y siempre estaban pendientes de la pulcritud de sus uñas. Después de toda una mañana con el mono puesto, trabajando como mecánicos, pasaron casi una hora emperifollándose en el lavabo del garaje. El Dick en paños menores era distinto del Dick vestido. Con ropa parecía un joven debilucho, rubio, de estatura corriente, descarnado y hasta hundido de pecho. Desnudo demostraba ser todo lo contrario: un atleta de peso ligero. Una cara de gato, azul y enseñando los dientes, tatuaba su mano derecha y una rosa azul florecía en uno de sus hombros. Otros dibujos realizados y tatuados por su propia mano adornaban brazos y torso: la cabeza de un dragón con un cráneo entre las abiertas fauces, desnudos de mujer de pecho opulento, un diablillo que 22 empuñaba una horca, la palabra PAZ acompañada de una cruz que irradiaba santa luz en forma de trazos gruesos, y dos composiciones sentimentales: un ramillete de flores dedicado a Papá y Mamá y la otra un corazón que conmemoraba el idilio entre Dick y Carol, la chica con quien se casó a los diecinueve años y de la que se había separado seis años después para «hacer lo que tenía que hacer» con otra muchacha, madre de su último hijo.