Los siete juristas más grandes de la historia

El aporte de los juristas de esta selección, resultó tan poderoso, que siguen influenciando en la doctrina y en la jurisprudencia.

En esta oportunidad, queremos refrescar la memoria de muchos abogados, al mismo tiempo que aportar a la cultura jurídica las nuevas generaciones; repasando la pléyade de grandes hombres que constituyeron el acervo de la justicia. Su aporte resultó tan poderoso que siguen influenciando en la doctrina y en la jurisprudencia. Sin duda alguna, los que decidan enrumbar seriamente el estudio de la disciplina jurídica tendrán que lidiar con las reflexiones de estos ilustres juristas.

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En este breve estudio cronólogico, esperamos aportar a la difusión de esta rica herencia jurídica. Sin diferencias de sus méritos teóricos o su destreza en el ejercicio de la abogacía, la lista elaborada acá prioriza la vigencia de pensamientos, de obras y de aportes académicos. De ese modo, iniciamos este recorrido, donde revisaremos a siete de los más grandes juristas de la historia.


1. Marco Tulio Cicerón

Además de ser un gran político y filósofo, Marco Tulio Cicerón destacaba en el campo de la retórica. Por sus discursos, los romanos lo consideraban un verdadero maestro de la lengua latina, influyendo considerablemente en los estudiosos de la época. Nacido en la ciudad de Arpino en el 106 a.c., vivió cuando Roma ya era una república. Posteriormente, cuando fue designado como cónsul, la civilización ya era un imperio que abarcaba casi todo el Mediterráneo. Se opuso a los excesos de Sila, el dictador; y luego fue un férreo opositor de Julio César. Sus aprendizajes sobre filosofía griega y democracia, le permitieron aceptar el autoritarismo imperante en Roma. Terminó apoyando al César en la guerra civil, por lo que fue ejecutado tras la victoria de Marco Antonio. Escribió grandes títulos como De re publica, De legibus o las Catilinarias y Filípicas.

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2. Ulpiano

El legendario juriconsulto romano nace en la provincia de Fenicia (actualmente Líbano) en el año 170. Fue nombrado prefecto del pretorio por el emperador Alejandro Severo. Ulpiano siempre fue reconocido como un hombres que profería un interminable amor a la justicia. Riguroso como pocos, controló a los militares de la guardia pretoriana y redujo beneficios a los privilegiados, por lo que no eran bien visto por muchos jerarcas (fue asesinado por los militares que se oponían a sus reformas). Pese a ello, pudo ser maestro de estudiantes, abogados y aun de jueces; comprendiendo 287 libros, su producción jurídica. De estos, 83 corresponden al derecho pretoriano y 51 al derecho civil. Lastimosamente no quedan mucho registro de sus obras, conservándose fragmentos. Según Ulpiano hay tres principios que un hombre debe estar obligado a cumplir: 1) vive honestamente. 2) no hagas daño a otro y 3) da a cada uno lo suyo.

3. Barón de Montesquieu

Su nombre auténtico fue Charles Louis de Secondat. Nació en Castillo de la Brède (Francia) el 18 de enero de 1689 y murió en París el 10 de febrero de 1755. Pertenecía a una familia aristocrática. Además de sus aportes como pensador y filósofo, destacan sus trabajos de ciencia natural. Entre sus obras de carácter político, moral y filosófico destacan su Discurso sobre Cicerón, Elogio de la sinceridad, Análisis del tratado de los deberes, De la política y De la consideración y reputación, etc. Su obra maestra El espíritu de las leyes, fue publicada en 1748. En ella elaboró la teoría de la separación de poderes. En puridad se trata de la separación de funciones o separación de facultades, ya que el poder es único e indivisible y perteneciente original y esencialmente al titular de la soberanía (nación), por lo que no es posible dividirlo para su ejercicio.

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4. Alexis de Tocqueville

Alexis-Charles-Henri Clérel de Tocqueville nació el 29 de de julio de 1805 en la calle Ville-l’Évêque de París. Desde muy pequeño, su padre Hervé de Tocqueville le inculcó la pasión por la vida intelectual. Empezó a recibir sus primera influencias de la Ilustración cuando, en la biblioteca de la ciudad, encontró textos de Rousseau y Voltaire. Posteriormente aprovecharía el interés de ministro del interior, Montalivet, de conocer el sistema penitenciario norteamericano y consiguió acceder a un permiso para viajar a Estados Unidos, con la finalidad de investigar su sistema penitenciario. Dieciocho meses después de volver de Norteamérica, Tocqueville emprendió la redacción de su más grande obra: La Democracia en América. La idea de su estudio era constatar la idea de cómo este tipo de democracia podía implantarse en un terreno nuevo. A John Stuart Mill le gustó tanto el libro que no dudó en publicar dos recensiones de los mismos, realizando unos detallados análisis de su obra.

5. Friedrich Karl von Savigny

Friedrich Karl von Savigny nació el 21 de febrero de 1779, en Franc­fort del Meno y murió a los 82 años, el 25 de octubre de 1861, en la ciudad de Berlín. En Marburgo, con la defensa de una tesis sobre derecho penal: “El concurso formal de los delitos” (De concursum delictorum formali) obtuvo el grado de doctor y empezó a dar clases a los 21 años de edad. Fue uno de los primeros miembros de la nobleza alemana en impartir clases en una uni­versidad. Se destacó como un excelente maestro, al respecto Ihering señala: “La palabra de Savigny era serena, moderada; se deslizaba como el río en la llanura, trasparente, clara hasta el fondo, sin ningún movi­miento extraordinario o brusco, sin borbotear, ni producir espuma, como sucede con el arroyo en la montaña, que arrastra al oyente y puede trans­portarlo al entusiasmo”. Derecho de la posesión, publicado en 1803, consagró al autor quien ese momento era todavía muy joven.

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6. Giussepe Chiovenda

Nació el 2 de febrero de 1872 en la comuna de Premosello (después renombrada a Premosello-Chiovenda en su honor), región de Piamonte, Italia. Luego de asumir el ejercicio de la abogacía, inició su actuación como procesalista en 1894 mediante una serie de artículos que son germen de su primera gran publicación: La condana nelle spese giudiziali (en español “Condena de procedimientos judiciales”, 1900). Desde muy joven reconoció una profunda vocación por los estudios jurídicos, que posteriormente lo llevaron a dictar clases de derecho procesal civil en las universidades de Parma, Bologna, Nápoles y finalmente Roma (1906). En esta institución llevaría, en adelante, su infatigable producción académica. Principii di diritto processuale civile (1906) constituyó el estudio más avanzado y documentado del proceso en aquella época, y ejerció, a partir de sus traducciones al español, una notable influencia en la doctrina hispanoamericana.

7. Hans Kelsen

Nació el 11 de Octubre de 1881 en Praga, Imperio Austrohúngaro y falleció el 19 de Abril de 1937 en Berkeley, Estados Unidos. La inestabilidad de Europa, a inicios de la Segunda Guerra Mundial, lo llevó a trasladarse a Estados Unidos. En 1940, Kelsen llegó a suelo americano y comenzó a ejercer como catedrático de la Universidad de Harvard. Inspirado por el Common Law, en la famosa obra de la Teoría Pura del Derecho, Hans Kelsen sentenciaría que “el derecho es una ordenación normativa del comportamiento humano […] un sistema de normas que regulan el comportamiento”. Las normas son establecidas por el órgano legislador, es decir, se originan en el debate parlamentario. Sin embargo, señala Kelsen, las normas también se pueden producir consuetudinariamente. Para el gran teórico del derecho, las normas tienen dos características fundamentales: la validez y la eficacia.

19 Abr de 2018 @ 12:58