[VÍDEO] El poema que leyó el abogado de Keiko en audiencia: «Primero vinieron a buscar a los comunistas…»

El poema es de un pastor alemán encarcelado de 1937 a 1945 por el régimen de Hitler.

La audiencia celebrada en el Tribunal Constitucional sigue dando de qué hablar. Así como el magistrado Sardón de Taboada preguntó al procurador del Poder Judicial si este había leído El pez en el agua, el abogado de Keiko Fujimori se animó a leer varias citas en su defensa, entre ellas, un afamado poema que denuncia el silencio cómplice.

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Anibal Quiroga León, el constitucionalista que defiende a la lideresa de Fuerza Popular, leyó varias citas que había preparado para la audiencia. Primero empezó con una cita del maestro español Juan Montero Aroca y luego siguió con el poema de Martin Niemöller que, según dijo, «tiene que ver con lo que el Tribunal tiene que resolver».

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Hacia el año 1933, Niemöller ganó fama y admiración por un libro intitulado Del submarino al púlpito, que cuenta las peripecias de su vida y de cómo se convirtió de comandante de un submarino durante la I Guerra Mundial a pastor de una iglesia protestante.

El primer verso de su famoso poema es revelador. Los comunistas, como se sabe, constituían la oposición más implacable de los nazis.

Valga apuntar que Niemöller jamás escribió las palabras exactas del poema. Él habló en diversos auditorios y le fue dando forma al poema en el camino. La versión que comúnmente se cita, y que es la que leyó Quiroga, es la versión aprobada por su viuda.

Esta versión hablada del poema ha permitido que se cite de diversas formas y que incluso se atribuya, equívocamente, la autoría a Bertolt Brecht. Por ejemplo, en el Museo del Holocausto en Estados Unidos, se elimina la primera frase sobre los comunistas. Curioso ya que precisamente Niemöller siempre empezaba sus discursos refiriéndose a los comunistas, que fueron los primeros presos de los campos de concentración.

A continuación el poema que denuncia el silencio cómplice:

Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada.