Legítima defensa imperfecta: sujeto repele intento de robo y mata al asaltante [R.N. 2267-2018, Lima Este]

Sumilla. Legítima defensa imperfecta. Para la configuración de la legítima defensa se requiere que medie agresión ilegítima, necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla, y falta, por quien se defiende, de provocación suficiente al agresor. En el presente caso, si bien concurren el primer y tercer elemento de la legítima defensa en el accionar del sentenciado; sin embargo, la defensa no fue adecuada para repeler la agresión y defender su integridad física. Por el contrario, fue excesiva e innecesaria, por lo que se presenta una legítima defensa imperfecta.


CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA
SALA PENAL TRANSITORIA
RECURSO DE NULIDAD 2267-2018, LIMA ESTE

Lima, quince de abril de dos mil diecinueve.-

VISTO: el recurso de nulidad interpuesto por la defensa del sentenciado PEDRO ANTONIO PALACIOS DE LA O, contra la sentencia de veintitrés de octubre de dos mil dieciocho (foja 615), emitida por la Sala Penal de Apelaciones Especializada en Crimen Organizado de la Corte Superior de Justicia de Lima Este, que lo condenó como autor del delito contra la vida el cuerpo y la salud, en la modalidad de homicidio simple, en agravio de Percy Edu Hinostroza Callupe, y como tal le impuso cinco años de pena privativa de libertad;
y, fijó en cincuenta mil soles el importe que por concepto de reparación civil deberá abonar a favor de los familiares de la parte agraviada. Oído el informe oral de la defensa del sentenciado.

Intervino como ponente la jueza suprema CASTAÑEDA OTSU.

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CONSIDERANDO

Fundamentos del recurso de nulidad

Primero. La defensa del condenado Palacios de la O, en su recurso de nulidad (foja 662), solicita que este Supremo Tribunal declare Haber Nulidad en la sentencia emitida por la Sala Penal Superior mencionada y Reformándola se le absuelva de la acusación fiscal, con base en los siguientes agravios:

1.1. Se vulneró el principio de motivación, al incurrir en una ilogicidad, pues para condenar a su patrocinado como autor del delito de homicidio simple no se tuvo en consideración que hubo un acto de provocación por las lesiones que le ocasionaron el agraviado ahora occiso, Percy Edu Hinostroza Callupe, y el testigo impropio Juan Alfredo Gutiérrez Calcina.

1.2. No se valoró lo declarado por Gutiérrez Calcina en juicio oral, quien sostuvo que conjuntamente con Hinostroza Callupe le robaron el celular a su patrocinado, y que el agraviado tropezó y se cayó. También detalló en forma precisa que fueron otros quienes atacaron y golpearon en la cabeza con piedras al citado amigo.

1.3. La pericia médico legal corrobora lo manifestado por Gutiérrez Calcina, es por eso que el agraviado presentó varias lesiones en la cabeza; sin embargo, en la sentencia se concluyó que su patrocinado fue el causante de todas las lesiones.

1.4. Se presentan los tres presupuestos para la aplicación de la legítima defensa: hubo una agresión ilegítima, pues fue víctima de robo por dos sujetos y para evitar que sigan agrediéndolo utilizó un medio racional -la misma piedra con la que fue agredido en la cabeza- y no provocó al agraviado, sino por el contrario él fue atacado.

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Imputación fáctica

Segundo. Según la acusación fiscal (foja 424), en horas de la madrugada -cuatro horas aproximadamente- del trece de mayo de dos mil trece, en circunstancias que Antonio Pedro Palacios de la O esperaba el servicio de transporte público en la carretera Central, a la altura del supermercado Plaza Vea, del distrito de Ate Vitarte, fue interceptado por Juan Alfredo Gutiérrez Calcina y Percy Edu Hinostroza Callupe, el primero lo sujetó del cuello mientras que el segundo empezó a registrar sus bolsillos; sin embargo, Palacios de la O, opuso resistencia, lo que provocó que Hinostroza Callupe, cogiera una piedra y lo golpeara, para luego huir en compañía de Gutiérrez Calcina, en poder de las especies sustraídas. En la fuga Hinostroza Callupe se resbaló y cayó accidentalmente al suelo, por lo que Palacios de la O, quien se encontraba a unos metros de distancia, procedió a coger la piedra y golpeó de forma reiterada en su cabeza, ocasionándole la muerte. Posteriormente, se hizo presente en el lugar, personal de serenazgo que logró aprehender a Palacios de la O, así como a Gutiérrez Calcina.

Tercero. Por estos hechos, el fiscal superior de la Primera Fiscalía Superior Penal de Lima Este, formuló acusación (foja 424) contra Palacios de la O, por el delito de homicidio simple, solicitó se le imponga diez años de pena privativa de libertad, y se fije en cincuenta mil soles, el importe de la reparación civil, a favor de los herederos legales del agraviado Hinostroza Callupe.

También formuló acusación contra Gutiérrez Calcina, por el delito contra el patrimonio, en la modalidad de tentativa de robo con las agravantes de acuerdo a los incisos 2 y 4, artículo 189, del CPP, referidas a que el robo se cometió en horas de la noche y con el concurso de dos o más personas; solicitó se le imponga doce años de pena privativa de libertad, y se fije en mil soles, el importe de la reparación civil en perjuicio de Palacios de la O.

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Fundamentos del Supremo Tribunal

Cuarto. En el presente caso no se encuentra en discusión la muerte de Percy Edu Hinostroza Callupe, la que se ha acreditado con las siguientes pruebas:

4.1. Acta de levantamiento de cadáver (foja 31).

4.2. Acta de recepción de cadáver (foja 33).

4.3. Partida de defunción suscrita por la médico legista Yazel Villavicencio Apéstegui, quien constató la muerte de Hinostroza Callupe, a causa de un traumatismo craneoencefálico (foja 166).

4.4. Dictamen Pericial Biología Forense N.° 1062-2013 (foja 280), con la que se acreditó la existencia de un fragmento de concreto y una piedra del tipo de canto rodado, ambas con adherencias de manchas pardo rojizas, en las que se halló restos de sangre humana, correspondiente al grupo “O”, similar a la del agraviado. Fue ratificado en juicio oral por el perito Jaime Rubio Deza.

4.5. Informe Pericial de Necropsia Médico Legal N.° 001618-2013 (foja 317), que dio cuenta que Hinostroza Callupe presentó múltiples huellas de lesiones traumáticas contusas, en la cabeza, a la altura del pabellón auricular izquierdo, herida contusa con fractura y hundimiento de cráneo, que le produjo laceración y contusión encefálica severa, las que causaron su deceso, y que de acuerdo a las características de la lesión, estas fueron provocadas con un agente contundente duro. Este informe fue ratificado en juicio oral por la perito Katia Navarro Romero (foja 570), quien concluyó que las lesiones fueron de necesidad mortal, ocasionadas por objeto contuso de gran impacto. Y también por la perito Yazel Villavicencio Apéstegui (foja 572), quien refirió el agraviado falleció por múltiples lesiones, pues sí hubiera sido por un golpe este estaría focalizado en un solo lugar, y las lesiones incluso se encuentran fuera.

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4.6. Las declaraciones prestadas en juicio oral por los efectivos policiales Tesen Urbano Jesús (foja 514) y Cirilo Primo Galindo Huamán (foja 574).

4.7. Y finalmente, por las declaraciones del sentenciado Palacios de la O, y de Gutiérrez Calcina, quienes según sus propias versiones dan cuenta de los sucesos ocurridos el día trece de mayo de dos mil trece, y que culminaron con el fallecimiento de Hinostroza Callupe.

Quinto. En cuanto a la vinculación del condenado Palacios de la O, como responsable de la muerte del Hinostroza Callupe, existe en su contra el acta de recepción de su intervención, suscrita por Denis Jesús de la Torre Bravo (foja 29), personal de serenazgo, en la cual se da cuenta de la forma que lo intervino, “en momentos que se encontraba golpeándolo con una piedra a la altura de la cabeza a una persona de sexo masculino de treinta años de edad, que se encontraba tendida en el piso con abundante sangrado en su cuerpo, siendo retenido el agresor”. En ella, además se consignó que en ese momento se presentó Gutiérrez Calcina, quien fue puesto a dispersión de la autoridad policial y se le encontró en su bolsillo derecho de su pantalón un celular el que fue reconocido por el intervenido Palacios de la O, como suyo y que momentos antes le habían robado. Esta acta fue introducida en el plenario, sin observaciones por la defensa del sentenciado (foja 609).

La presencia del personal de serenazgo dio cuenta que Palacios de la O, como responsable de la muerte del Hinostroza Callupe, existe en su contra el acta de recepción de su intervención, suscrita por Denis Jesús de la Torre Bravo (foja 29), personal de serenazgo, en la cual se da cuenta de la forma que lo intervino, “en momentos que se encontraba
golpeándolo con una piedra a la altura de la cabeza a una persona de sexo masculino de treinta años de edad, que se encontraba tendida en el piso con abundante sangrado en su cuerpo, siendo retenido el agresor”. En ella, además se consignó que en ese momento se presentó Gutiérrez Calcina, quien fue puesto a dispersión de la autoridad policial
y se le encontró en su bolsillo derecho de su pantalón un celular el que fue reconocido por el intervenido Palacios de la O, como suyo y que momentos antes le habían robado. Esta acta fue introducida en el plenario, sin observaciones por la defensa del sentenciado (foja 609).

La presencia del personal de serenazgo dio cuenta que Palacios de la O, fue intervenido en la circunstancia anotada, se encuentra corroborada con su manifestación policial (foja 15) en presencia el Ministerio Público, sostuvo:

“[…] me golpeó con una piedra rompiéndome la cabeza llevándose ambos sujetos mis pertenencias como dinero y su celular […] fue en ese momento que reaccioné y cogí la misma piedra y se lo arrojé al fallecido quien ya había caído al suelo, golpeándose la cabeza con el pavimento, en ese momento llegó el patrullero de serenazgo interviniéndonos para luego conducirnos a la comisaría

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Asimismo, en su instructiva (foja 205) indicó que se encontraba solo y recuerda que después de los hechos vio una camioneta del serenazgo y reitera que fueron dos los que lo asaltaron. En la huida, uno de ellos corrió y otro se cayó al suelo, al que atrapo y se armó un incidente confuso y que recuerda muy lejanamente que cogió la piedra y la lanzó al que había caído y en ese momento apareció la camioneta de serenazgo y lo llevaron al hospital.

De igual forma, en el plenario (foja 545), sostuvo que nadie salió en su defensa, solo gritaban, así manifestó: “procedieron a sacarme mis pertenencias y comenzaron a correr […] es allí que la misma piedra que ellos me tiraron la tomé y la tiré al delincuente que estaba corriendo, en eso se cayó y me acerqué al chico y rebusqué sus bolsillos para poder encontrar mis pertenencias, pero en esos momentos llegó el serenazgo”.

En conclusión, este Colegiado Supremo, advierte que las declaraciones de Palacios de la O, han sido uniformes y guardan coherencia y solidez en su relato, al indicar que nadie lo auxilió y que la intervención del serenazgo fue casi inmediata.

Sexto. En cuanto a la sindicación del testigo impropio, Gutiérrez Calcina, en su manifestación policial (foja 20), señaló la forma y circunstancias como sucedieron los hechos que acabaron con la vida de su compañero, el agraviado Hinostroza Callupe. Así, en la primera diligencia, que fue llevaba a cabo con la participación del fiscal adjunto provincial, aceptó que sujetó por el cuello a Palacios de la O, que él se soltó y se corrió por la pista y en ese momento aparecieron tres personas que lo quisieron ayudar y creyó que no eran sus conocidos, si bien pudo observar a otras personas, sostuvo que vio al sentenciado que golpeaba con un pedazo de concreto en la cabeza de su amigo, que estaba tendido en el piso, que no reaccionaba a nada y que esta acción la realizó cinco veces.

Sétimo. La defensa alega que la Sala Penal Superior, no valoró la declaración de Gutiérrez Calcina, quien sostuvo que fueron varios los que participaron en los diversos golpes que ocasionaron la muerte al agraviado. Sobre esta valoración, los jueces superiores tuvieron en consideración que en su relato se presentan las notas de: ausencia de incredibilidad subjetiva; verosimilitud, pues ha sido corroborada con el acta de recepción de intervención del acusado; y que se sostiene la persistencia de su incriminación en el tiempo, pues ha mantenido la identidad del autor de los golpes a la víctima, conforme a su versión inicial la que fue reconocida parcialmente por el acusado en juicio oral.

Octavo. Como se ha indicado, los agravios de la defensa del condenado Palacios de la O, se centran en la tesis de la legítima defensa. Por tanto, se debe evaluar si en su proceder concurrieron los elementos de la legítima defensa, previstos en el inciso 3, artículo 20, del Código Penal.

El referido dispositivo desarrolla el mandato constitucional consagrado en el inciso 23, artículo 2, de la Constitución. Requiere que medie agresión ilegítima, necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla, y falta, por quien se defiende, de provocación suficiente al agresor.

En cuanto a la agresión, debe ser actual o en desarrollo, siempre que denote la decisión irrevocable del atacante de dar comienzo a la agresión ilegítima, pues debe atacar un bien o interés jurídico reconocido y real. Sobre la necesidad de la defensa, es la afectación de los bienes jurídicos del agresor, la cual debe ser racional o idónea, esto es, que represente el medio menos perjudicial, para lo cual debe tenerse en cuenta las circunstancias del hecho. Y en cuanto a la falta de provocación suficiente, refiere a una acción u omisión anterior que haga previsible la agresión.

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Noveno. Al respecto, la Sala Penal Superior, sostuvo, que el agraviado Hinostroza Callupe, junto con Gutiérrez Calcina, habrían provocado a Palacios de la O para que reaccione en defensa propia, ya que ambos lo cogotearon para sustraerle sus pertenencias, y que inclusive presentó lesión en la región frontal derecha, lo cual determinaría de alguna manera el acto de provocación. Sin embargo, el medio y forma utilizados para repeler la agresión fueron los más idóneos, por cuanto quedó acreditado sin lugar a dudas que el acusado golpeó en reiteradas oportunidades con una piedra en la cabeza del occiso, y no fue solo la que lanzó al agraviado cayéndole en la cabeza. Se sustentó, entre otras pruebas, en el examen de las peritos médicos legistas, acta de recepción del intervenido Palacios de la O, elaborado por el personal de serenazgo Denis Jesús de la Torre, así como en las declaraciones de los testigos, efectivos de la PNP Cirilo Primo Galindo Huamán y Tesen Urbano Jesús. Concluyeron que no se reúnen los requisitos para alegar que fue en legítima defensa el accionar de Palacios de la O.

Décimo. Este Supremo Tribunal no comparte la posición de la Sala Penal Superior, por el contrario, considera que en el accionar de Palacios de la O, concurren el primer y tercer elemento de la legítima defensa, más no el segundo, por tanto nos encontramos ante una eximente incompleta.

Y es que, en efecto, respecto a la existencia de una agresión ilegítima previa a la actuación defensiva que se enjuicia, ha quedado acreditado que el día de los hechos, en circunstancias que Palacios de la O se encontraba solo, fue cogoteado por Gutiérrez Calcina mientras el occiso Hinostroza Callupe, le empezó a registrar sus bolsillos. Y producto de esta acción violenta, actual, ilegítima y real, que implicó una creación de un riesgo inminentemente para un bien jurídicamente legítimo, como es su integridad física, resultó con lesiones, conforme se acredita con el certificado médico legal (foja 39) que describe que necesitó de dos días de atención facultativa y siete días de incapacidad médico legal. También consigna que presentaba aliento alcohólico.

Además, Gutiérrez Calcina, se sometió a la conclusión anticipada, es por ello que la Sala Penal Superior emitió la sentencia anticipada del nueve de octubre de dos mil dieciocho (foja 586), que lo condenó como autor de tentativa de robo con las dos agravantes ya mencionadas, en perjuicio de Pedro Antonio Palacios de la O, y le impuso cuatro años de
pena privativa de libertad efectiva, convirtiéndola en doscientos ocho jornadas de prestación de servicios a la comunidad.

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Decimoprimero. Respecto a la falta de provocación suficiente por parte del propio defensor, también se ha probado que Palacios de la O esperaba el servicio de transporte público y sin mediar provocación de su parte fue atacado en las circunstancias antes detalladas.

Decimosegundo. En cuanto a la necesidad racional del medio empleado para impedir o repeler esa agresión, se tiene que el ánimo defensivo no legítima cualquier comportamiento externo defensivo, sino solo los que sean necesarios. Este juicio depende de una comparación entre la acción llevada a cabo por el defensor y la que, en su situación
concreta, hubiera sido ya suficiente para repeler o impedir la agresión (STSE de 14-3-2003).

Se ha acreditado que tanto Gutiérrez Calcina como Hinostroza Callupe, luego de sustraer el teléfono de Palacios de la O, iniciaron su fuga, pero el segundo se resbaló y cayó al suelo, y este procedió a golpearlo en la cabeza con una piedra, lo que determinó su muerte por los reiterados

[Continúa…]

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