El joven abogado que derrotó a un poderoso bufete

Con tan solo 28 años, Víctor López puso contra las cuerdas al prestigioso bufete Cuatrecasas, la segunda firma más importante de España. “No creas que no sentí vértigo por eso”, precisa López, quien se enfrascó en una disputa legal con el bufete internacional que tiene presencia en 12 países del mundo, 27 oficinas a nivel mundial, y una cobertura exclusiva, global y sin fronteras.

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El abogado sevillano Víctor López recién había emprendido su estudio LBO Abogados, y este era uno de sus primeros casos.

Así pues, el cliente de la empresa Cuatrecasas fue la empresa italiana Ferrero S.A., que produce los chocolates Ferrero Rocher y los Kinder Sorpresa, los huevos de chocolate empaquetados para niños.

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Víctor tenía como cliente a una pequeña start up, Applications for Companies S.L., propiedad de dos sevillanas, dueñas de una guardería, que habían desarrollado un aplicativo móvil llamado “Kinder Close“, aludiendo a la palabra en alemán, kínder, que significa “niño”.

El aplicativo era una agenda infantil electrónica que, a diario, se llevaban los niños a casa. De manera que, los padres pudiesen monitorear la rutina de sus hijos a través del registro de actividades de esa agenda. El nombre de la app irritó a los directivos de la empresa Ferrero S.A, quienes rápidamente solicitaron desplegar su monstruoso arsenal legal contra el abogado primerizo, con la intención de aplastarlo. Sin embargo, Víctor, en actitud desafiante, sostuvo todo el empuje y no se dejó intimidar.

“Como representante de esta pequeña compañía, me conminaron a cambiar el nombre de la ‘app’ porque era el mismo que el de los huevos Kinder. Fue en 2013. Yo les contesté que la palabra kínder en alemán significa niños y que pretender tener la exclusiva en España de un término como ese no era aceptable para mis clientes”, explica López.

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En consecuencia, los representantes legales de Ferrero S.A. se fueron a la Oficina de Patentes y Marcas del Ministerio de Industria y Turismo, y presentaron un escrito, el 5 de agosto de 2013, oponiéndose a la inscripción de “Kinder Close” como marca.

Cuatrecasas apeló al artículo 8 de la Ley de marcas que indica: “No podrá registrarse como marca un signo que sea idéntico o semejante a una marca o nombre comercial anteriores aunque se solicite su registro para productos o servicios que no sean similares a los protegidos por dichos signos anteriores cuando, por ser éstos notorios o renombrados en España”, intentando amedrentar a Víctor, quien apenas pegó un profundo respiro, para rápidamente inmiscuirse entre los vericuetos legales que le demandaba el caso.

Tres meses después, la Oficina de Patentes y Marcas, resolvió de manera contundente y le dio la razón al joven abogado. “Considerando que no es de aplicación el artículo 8 de la Ley de Marcas, ya que no está acreditada la notoriedad de la marca oponente para los productos solicitados en la clase 09”, decía la resolución

De esa forma desestimaron la pretensión de Ferrero, S.A. por existir “suficientes diferencias denominativas y de aplicación con el Nombre Comercial solicitante”.

Pero el conflicto no acabó ahí. Cuatrecasas se comunicó con el Víctor López para conminarlo a desistir. Le dijeron que, de seguir por la vía contenciosa, evaluarían recurrir en alzada dicha resolución. El joven abogado estudió la situación y, bastante osado, les juró que defendería a su cliente hasta el final.

“Yo le contesté que me parecía muy bien, pero debía tener muy claro que nosotros defenderíamos nuestra posición legal, avalada por la resolución de la Oficina de Patentes y Marcas, en cualquier terreno que se nos planteara, incluyendo los tribunales, cualquiera que ellos escogieran”, señala López.

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Las probabilidades de que el caso trascendiera eran altas, y pudieron significar perjuicios económicos para Ferrero S.A, quienes ponderaban una gran reputación por su pulcra calidad. Esto, indudablemente, influyó en los directivos de la empresa, quienes aconsejados por los abogados de Cuatrecasas, desistieron de cualquier acción legal y pegaron el carpetazo final al caso.

“España es un Estado de derecho y este caso es una buena prueba de ello”, concluyó López, orgulloso por su hazaña. Actualmente, “Kinder Close” se ha expandido más allá de nuestras fronteras, estableciéndose en más de 30 países.