El hombre que confesaba ser autor de crímenes que no había cometido

Ante los ojos de la sociedad era un monstruo. El asesino confeso más cruel de la historia europea. Más de 30 asesinatos de hombres, mujeres y niños. Violaciones y mutilaciones. Desmembración de cuerpos e incluso canibalismo. Delitos que nunca cometió, pero que admitió haberlos realizado.

De nacionalidad sueca Sture Ragnar Bergwall, más conocido como Thomas Quick, tiene 70 años. Entre 1991 y 2003 fue juzgado por ocho de los 39 crímenes que se le sindicaron. Fue condenado a pasar decenas y decenas de años en prisión.

Hoy goza de libertad, luego de que todas sus condenas por asesinato fueran revisadas y anuladas. Vive en un lugar secreto, bajo una nueva identidad. Necesita comenzar de nuevo.

¿Por qué fue liberado?

Su liberación se logra gracias a la labor del periodista sueco Hannes Rastam (ya fallecido) y a su colaboradora Jenny Küttim, quienes lograron destapar la verdad y sacar a la luz el que se considera como el mayor error judicial de toda la historia de Suecia.

Ellos realizaron una minuciosa investigación. Incluso revisaron su historial médico, que según la investigación policial, era prueba fehaciente de su culpabilidad. Sin embargo, esto no era así.

Las pruebas para declararlo culpable se basaban en sus propias confesiones y en sus supuestas memorias reprimidas. Estas no eran una evidencia para los investigadores.

Aunque en un juicio por el asesinato de una niña, donde Quick se atribuyó el delito, se halló una supuesta prueba. El aseguró haber matado a la infante rompiéndole el cráneo con una piedra. Más tarde, la policía encontraría un trozo de hueso que aparentemente pertenecía a una menor de 14 años. Esa prueba encajaba perfectamente con el relato del asesinato que había realizado Quick.

Después de seis meses trabajando con Quick, este se arrepintió de sus falsas confesiones.  «Un día nos dijo “¿Qué puedo hacer si yo no he cometido esos asesinatos? ¿Estoy atrapado?», reveló Jenny Küttim.

«Lo único que sabíamos entonces era que Quick era un mentiroso, un gran mentiroso, un mentiroso magistral. Pero cuando se retractó de sus confesiones nos convencimos de que no mentía».

¿Por qué mintió y se autoincriminó?

Según Jenny Küttim, Quick había sido toda su vida un perdedor y la oveja negra de su familia. Consumía drogas y era alguien que llevaba mintiendo toda su vida.

Entre otras cosas era homosexual pero, al haber crecido en una familia profundamente cristiana que criminalizaba la homosexualidad, la reprimía, no aceptaba que era gay.

Cuando intentó robar un banco disfrazado de Papá Noel y armado con un cuchillo para conseguir dinero para drogas, lue e detuvieron y fue a parar a la cárcel. Quick cometió ese robo y, a causa de su testimonio, su mejor amigo acabó en la cárcel. Así que todos sus otros amigos le dieron la espalda. Se sentía muy solo.

A sus 40 años ingresó a una prisión psiquiátrica. Quería entenderse a sí mismo y entender su homosexualidad. Los psiquiatras querían entender cómo funcionaba la mente de un criminal, por ello utilizaban terapias para liberar sus memorias reprimidas, las cuales no tenía.

En la prisión le otorgaban medicamentos para calmarse. Él era adicto a las drogas por lo que comenzó a mentir para ganarse la atención de los psiquiatras.

«Para él fue fácil, estaba acostumbrado a mentir, llevaba toda su vida haciéndolo. Empezó a confesar crímenes», dijo Jenny Küttim.

Fuente: BBC News Mundo