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Introducción

Me ha llamado mucho la atención la carencia de textos que señalen aunque sea pautas mínimas para poder estudiar. Se han escrito excelentes trabajos sobre metodología de la investigación (lo más cercano), pero la falta de textos sobre este tema, al menos en nuestro medio, es patente.

Escribo este trabajo sobre la base de la experiencia que he obtenido como profesor de Derecho Civil, y de lo que he podido apreciar por los colegas de profesión. Por eso, el enfoque del presente trabajo apunta principalmente a los estudiantes de los primeros años de la carrera de Derecho, aunque creo que su contenido no hallará desperdicio en estudiantes de otras disciplinas, al menos de las ciencias sociales.

1.- El enfoque centrado en el estudiante

Una de las premisas, implícitas en el presente trabajo, consiste en el aprendizaje centrado en el estudiante.

Como se percibirá, si bien el rol del docente es esencial, y sumamente importante en su carácter de facilitador del aprendizaje, la labor de fondo la dirige el estudiante. Es éste quien debe actuar en forma proactiva, movilizando los recursos disponibles para alcanzar el éxito en sus estudios universitarios. Así, debe ejercer su iniciativa, fomentando deliberadamente sus habilidades y destrezas, y afinando sus actitudes para un aprendizaje óptimo. No se aprende por omisión, sino que al contrario, es un rol activo que cabe tener presente y en el caso de los profesores, debemos fomentar. Por eso escribí estas líneas, como un aporte a la docencia universitaria, que en ningún caso se agota en la clase, por lo general unidireccional y sin mayores posibilidades de debate ni análisis crítico por parte de los alumnos.

A propósito de las clases, actualmente estamos en presencia de un paradigma docente centrado en el aprendizaje por sobre el de enseñanza. Así:

– En un modelo centrado en la enseñanza, ésta emana del profesor; en uno de aprendizaje, se fomentan las competencias del alumno.

– En un modelo centrado en la enseñanza, la metodología es expositiva y presencial; en uno de aprendizaje, la unidad de medida es el trabajo del alumno.

– En un modelo centrado en la enseñanza, el alumno se encuentra en un rol dependiente y eminentemente pasivo en su aprendizaje; en el otro, la responsabilidad se sustenta en el estudiante, y se fomenta el autoaprendizaje.

– En un modelo centrado en la enseñanza, se gestionan horas docentes; en uno de aprendizaje, se gestionan actividades de aprendizaje.

Aunque físicamente estemos en precencia de una clase y un auditorio atento, el aprendizaje como proceso es algo que probablemente no se logre, si no se manejan los factores pertinentes en forma adecuada. El contexto en que se desarrollará el aprendizaje, sus condiciones y los recursos que se dispongan influyen directamente en su éxito o fracaso. Por eso recalcamos que los profesores no podemos tener un rol pasivo, sino que, al contrario, debemos ejercer la misma proactividad que le pedimos a los alumnos. Y mucho de eso parte por algo tan sencillo como escucharlos: de hecho, gracias a ellos escribí estas páginas, pues muchas cosas que me parecían evidentes no lo eran para ellos, y en el caso de las crisis vocacionales, me di cuenta muy prontamente que estar disponibles para los alumnos, y escuchar atentamente a aquellos que nos piden orientación, tiene una importancia enorme, casi vital para el afectado. Cada día nos convencemos que no sólo en el aula, sino que, en la persona como un todo, se dimensiona la calidad de profesor.

2.- Los nuevos desafíos

Las nuevas necesidades y desafíos que nos proporciona el entorno dejan rápidamente caduco el conocimiento que se haya adquirido en las universidades. Hoy es una ilusión pretender que, con lo aprendido en las aulas, subsistiremos tranquilamente el resto de nuestra vida. Actualmente es al revés: la renovación de las tecnologías y el constante flujo de las ideas nos obliga a mantener una visión alerta. Y eso apunta a un tema de actitud, quizás uno de los puntos neurálgicos; la abulia nunca ha llegado a ninguna parte, y mucho menos en el aprendizaje, ya que debemos relacionar información dispersa y darle un sentido, para sobre esas bases construir nuevas visiones que nos permitirán avanzar como profesionales y personas.

Por todo lo indicado los apoyos al aprendizaje son de gran relevancia, y los hemos abordado aquí: las bibliotecas y libros repositados del conocimiento humano, deben manejarse con solvencia si queremos acceder a aquél, más aún considerando la avalancha de información que nos proporciona las redes electrónicas, y que no siempre son de calidad.

Espero que este libro sea de utilidad para sus destinatarios; no tiene otra finalidad, y por eso hemos omitido deliberadamente efectuar enjundiosos marcos teóricos, de gran valor pero que creemos no es el lugar para abordar.

Ruego las excusas por las ideas que se repiten a lo largo del texto y de la falta de coherencia que puede presentarse en ciertos pasajes, pero he preferido sacrificar un estilo y una estructura depurada en aras de un trabajo que sea accesible a cualquiera que lo necesite. y escuchar atentamente a aquellos que nos piden orientación, tiene una importancia enorme, casi vital para el afectado. Cada día nos convencemos que no sólo en el aula, sino que en la persona como un todo, se dimensiona la calidad de profesor.

3.- Agradecimientos

Quisiera dejar testimonio de mis más sinceros agradecimientos a todos los que me ayudaron con sus observaciones y comentarios, especialmente a los que fueron mis estudiantes de Derecho en la Universidad Central, quienes durante meses revisaron los originales y plantearon valiosas observaciones. Vaya a todos ellos mi testimonio de gratitud.

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