Denuncian a congresista Jorge Castro por presunto cobro de diezmos a trabajadores

Jorge Castro es congresista de la República y fue denunciado por su extrabajadora Paola Alave Quispe, por el presunto cobro de diezmos a sus empleados. La denuncia de esta extrabajora también sindica al congresista por haber asumido por casi dos años el pago del alquiler y mantenimiento de la oficina en Tacna, del integrante de la bancada Concertación Parlamentaria, quien hasta el momento nunca le hizo el reembolso.

Paola Alave trabajó para Castro desde setiembre de 2016 hasta hace unos días. Ha sido su coordinadora parlamentaria en Tacna y los últimos meses ocupó el cargo de técnica.

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Alave Quispe contó al programa periodístico Cuarto Poder, que cuando se desempeñaba como coordinadora parlamentaria de Jorge Castro en la ‘Ciudad Heroica’, tuvo que pagar de su sueldo de 2600 soles y por espacio de siete meses, el alquiler de la primera oficina descentralizada del legislador, la cual luego pasó a funcionar en un local de propiedad del mismo congresista.

También denunció que tanto en un local, como en el otro, pagó de su bolsillo por casi dos años los servicios de agua, luz, Internet, entre otros.

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Mientras que en febrero de este año, Erika Cancino, asesora principal del parlamentario, le exigió -a modo de diezmo- un aporte mensual de 150 soles con el fin de cubrir gastos de oficina.

En el programa se presentó un audio entre Paola Alave Quispe y Erika Cancino, en el que queda en evidencia que el miembro de Concertación Parlamentaria “está al tanto de los aportes que da cada trabajador” y que “siempre supo que él nunca pagó ningún servicio”.

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Por su lado, el congresista cuestionado niega la existencia del local alquilado. Pero, en la página web del Congreso, figura que su oficina funcionaba en el local de la calle Pacheco Céspedes. Además, hay fotos de reuniones en ese local y el contrato a nombre de Paola Alave donde se precisa que funcionaría como oficina del congresista.

A partir de marzo del 2017, la oficina de Castro pasó a funcionar en otro local de su propiedad, pero los gastos seguían por cuenta de Paola Alave.