Una criminóloga utiliza sus conocimientos para asesinar a su madre [VÍDEO]

Si volviera a nacer, la volvería a matar“, declaró ante la Policía mexicana una psicóloga/criminóloga que le asestó 32 puñaladas a su propia madre. El 20 de diciembre de 2013, la mexicana Venus María Valdez Ponce, vertió pastillas para dormir en la comida de su progenitora, cogió un inmovilizador eléctrico y la torturó para intentar eliminarla.

Las descargas eléctricas sacaron del estado somnífero a la víctima y ambas se enredaron en una pelea. Valdez Ponce cogió un cuchillo y le rasgó el pecho cinco veces, pero no consiguió matarla. La sangre le corría a borbotones y según contó la victimaria, su madre “se comenzó a desmayar”.

Al ver que no moría, Valdez Ponce llamó a su amiga Miriam Concepción Corona Rojas, para consumar el crimen.

Me basé en mis conocimientos en criminología fue la escueta respuesta que dio un tanto mortificada la homicida, luego de que se le preguntara acerca de sus motivaciones para cometer el crimen. “La maté porque yo ya era grande y tenía que ser libre. Ella no entendía. Lo único que me quedó fue asesinarla” señaló en actitud desafiante.

La mamá de la psicóloga trabajaba en el Servicio Médico Forense (SEMEFO) de la Fiscalía General del Estado mexicano. Valdez Ponce fue condenada a 50 años de cárcel y al pago de 153 mil pesos mexicanos por reparación del daño, lo mismo que la pérdida de derechos de carácter sucesorios.

El Juzgado Tercero Penal con sede en Tepic, Nayarit, en México, dictó la pena considerando que la psicóloga representaba un peligro máximo para la sociedad. El juzgador argumentó que la psicóloga mató a su mamá con varias heridas en el cuerpo, utilizando un arma punzocortante. Agregó que hay evidencias de que realizó un plan para llevar a cabo el crimen.

A lo largo del juicio, la defensa de Miriam insistió en que esta no participó en el homicidio, sino que, en todo caso, solo habría encubierto el crimen por presión de su amiga, Valdez Ponce.

Sin embargo, Miriam Concepción Corona Rojas fue condenada a un año y cuatro meses por el delito de encubrimiento, pero la pena se dio por cumplida en junio de 2015, debido a que Miriam permanecía recluida en el penal de Tepic desde diciembre de 2013. Un año y seis meses, exactamente.

Cabe mencionar que en el Perú el delito de parricidio es reprimido con una pena privativa no menor de quince años, siempre y cuando no concurra en ninguna circunstancia agravante tipificada los numerales 1,2,3 y 4 en el artículo 108-A del Código Penal.