Ana Calderón Sumarriva: «Yo no soy un anexo de mi esposo»

En medio de la crisis que vive nuestro sistema de justicia, la reconocida abogada Ana Calderón Sumarriva, directora de Egacal, salió al frente para responder a quienes la han criticado en su condición de esposa del consejero Guido Aguila Grados, expresidente del Consejo Nacional de la Magistratura.

A continuación hemos transcrito sus palabras en el marco de un pronunciamiento que publicó en redes sociales.


Mi nombre es Ana Calderón Sumarriva y me veo obligada, en esta oportunidad, a tener que dirigirme a todos ustedes a través de este medio. Esta situación que lamento se da a raíz de que mi nombre viene siendo utilizado por diversas personas en las redes sociales, en algunos programas de noticias y también por algunos representantes del gobierno y políticos.

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Bueno, lo primero que debo señalar es que, en mi condición de mujer y abogada, hay un concepto que quisiera hacerles recordar: lo que se conoce como estereotipo de género. Son aquellas conductas o manifestaciones que se dan a partir de considerar un trato por la condición que uno tiene, en este caso de mujer. Y en algún caso, por los roles que, como mujeres, nosotros tenemos que adoptar. Por ejemplo, madre, esposa o cualquier otro tipo de condición en nuestra vida personal o social. ¿Por qué menciono esto? Porque a raíz de que soy esposa del Dr. Guido Aguila Grados, integrante del CNM, desde hace 3 años vengo siendo afectada por diversas manifestaciones.

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Me acuerdo que el año pasado sacaron mi fotografía en un programa televisivo, «Cuarto Poder». Han sacado, a nivel de redes sociales, pantallazos con mi nombre. Ha habido congresistas que me han mencionado sin siquiera conocerme. Y el año pasado, cuando pedí que me dejaran rectificar, contestar a las afirmaciones que se realizan sobre mi persona, me dijeron que yo, como esposa del Dr. Guido Aguila, no tenía nada más que decir porque mi esposo ya había sido entrevistado.

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Vuelvo al inicio de lo que estoy señalando, del estereotipo de género. Cuando uno se casa, no deja de ser persona. Cuando uno se casa, no pierde la capacidad de pensar ni de expresarse. Cuando uno se casa, no se convierten en un anexo del/de la esposo/a. Quien les habla, para empezar, es profesional. Soy docente y abogada. Enseño a lo largo de todo el país. Litigo en una serie de casos. Entonces, tengo total capacidad de pensar y de expresarme. Sin embargo, en ese programa, no me permitieron hablar, porque mi esposo «ya había hablado».

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Se refieren a mí en todos esos comentarios como la esposa de Guido Aguila Grados. Bueno, les diré que yo tengo una trayectoria, tengo una profesión, tengo un ámbito familiar. En algún caso compartido, y en otros muy diferente al ámbito de desarrollo de mi esposo. Yo no hubiera querido, en ningún momento, utilizar este medio ni expresarme en ningún medio de comunicación. Mi labor y mi actividad profesional no está dentro del tema de la actividad pública ni tampoco me corresponde meterme en asuntos que no son de mi competencia.

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Sin embargo, me he visto obligada a hablar, porque entiendo que hay un abuso en el ejercicio de la libertad de expresión sobre mi persona. Porque yo no soy una persona pública, porque yo no soy un anexo de mi esposo, porque yo realizo una actividad totalmente independiente y quiero que todo el mundo sepa de qué se trata. Voy a proceder a aclarar, varias de las afirmaciones que realizan ciertas personas. Esta aclaración va a pasar por los siguientes puntos.

En primer lugar, quien les habla, efectivamente es directora de una institución denominada Egacal, que se fundó hace 19 años. Vamos por el vigésimo año de fundación. Desde que nos fundamos, nosotros desarrollamos actividad en el ámbito jurídico, nos dedicamos a la preparación. Nuestro público son estudiantes de derecho, bachilleres, abogados, funcionarios públicos, jueces, fiscales, congresistas, asesores de congresistas, policías que tienen actividad dentro del ámbito jurídico, docentes de derecho. Tenemos un ámbito de actividad amplio.

Entonces, dentro de las actividades que desarrollamos tuvimos, en algún momento, un curso de preparación para los exámenes del Consejo Nacional de la Magistratura. Sin embargo, cuando el Dr. Guido Aguila Grados decidió postular para ser representante de los abogados por el CNM y ganó esa elección; se apartó de la institución y ustedes lo pueden ver en registros públicos. Este no es un tema secreto. Si ustedes van a registros públicos y consultan el asiento de Egacal, se podrán dar cuenta en qué fecha y cómo dejó el Dr. Guido Aguila de pertenecer a esta institución.

Segundo punto, si ustedes revisan nuestra publicidad, en nuestra página, en el Facebook y hacen un historial, si hacen ese trabajo, se podrán dar cuenta que cuando nosotros dejamos de prestar un servicio que se dedicara al CNM. Nosotros no tenemos, en este momento, y desde que el Dr. Guido accedió a ese cargo, ese curso. Ustedes pueden revisar y verificar porque eso es público. Es más, las ONG’s que han estado detrás de este tema, han realizado llamadas a la institución, para preguntar si hay un curso para el CNM. No hay.

Vinieron el año pasado a presentar un pedido para que les diera toda la información de los usuarios del servicio de Egacal. Cuando yo recibí esa petición, que fue de una ONG, yo me pregunté, un momento, ¿quiénes me están pidiendo esa información? Yo tengo alumnos en todo el país. Y como ya escucharon, que se desarrollan en distintos ámbitos. Y me pregunté inicialmente quién lo pedía, ¿un fiscal?, ¿la policía? Me lo estaba pidiendo una organización privada. Me pregunto, ¿para qué quiere los datos de mis clientes?, ¿qué busca?

Me sorprendí de la ignorancia legal. Señores, en el Perú, tenemos una ley de protección de datos. Yo, como representante de Egacal, no puedo dar información de ninguna persona que haya recibido un servicio aquí, de cualquier sujeto. Y menos, si simplemente me dicen que es por un interés público. Porque, si así fuera, quien me tendría que pedir esa información es la autoridad competente. Si yo entrego datos de mis clientes, yo infrinjo la ley, yo cometería un delito.

En las redes sociales y en los programas televisivos indican que, quien les habla, ha dictado unos cursos, una sesiones de diplomado en el distrito judicial del Callao. Les cuento que yo no solamente he dictado en el Callao. En mis diecinueve años de actividad como docente, he visitado todo el Perú. He dictado en cortes superiores, en distritos fiscales, en universidades, en colegios de abogados, en entidades privadas, en centros penitenciarios. ¿Cuántas veces habré ido al Callao? No sé. El año pasado no fui invitada a ningún evento en dicho distrito judicial. Anteriores veces me han invitado para el día del juez, en la fiscalía con la implementación del proceso inmediato, para ver el tema de la flagrancia.

A cada invitación que me hacen yo voy. El fin de semana pasado he estado en Azángaro, Puno, con estudiantes de una universidad. Enseñándoles, señores. Cuando me ha llamado un centro penitenciario, yo he ido a enseñarles a los internos cómo tienen que pedir sus beneficios penitenciarios. Y entonces, me pregunto, ¿por qué el Callao?, ¿quieren crear una historia sobra esa situación? Revisen, señores. Todos está publicado en la página web de Egacal. Si ustedes revisan podrán ver todas las instituciones y todos los lugares en donde, quien les habla, ha dictado.

No solamente en el distrito judicial del Callao. Y, por cierto, voy aclarando. Cuando me invita un organismo del Estado, porque también temo que esto vaya a ser distorsionado, a mí no me pagan normalmente. No me pagan. Porque los comités de capacitación del Estado, no tienen recursos. Sin embargo, yo voy, porque tengo vocación docente y quiero que lo tomen en consideración.

El siguiente punto, hace referencia a que mi jurado de tesis de magíster en derecho constitucional, en la Universidad Nacional Federico Villarreal, habría sido el Dr. Hinostroza Pariachi. Sí, él fue del jurado junto con otros abogados más. Hace 7 años. Es más, no solamente tengo el grado de magíster en derecho constitucional, si ustedes se fijan tengo otros grados. Y he tenido otros jurados. Pero yo no designo a los jurados. Los designa la universidad. Y, señores, yo no he tenido ninguna amistad con los jurados de mis exámenes de grado. Es más, a veces, ese mismo día yo recién conocía al jurado.

Entonces, no traten de establecer vínculos con su imaginario, señores. Porque a mí me ha costado estar donde estoy. Que no es una posición política, señores, tampoco soy un funcionario público. Soy una abogada privada y soy docente que dirige una entidad que tiene más de 50 personas trabajando, decentemente. Nos ganamos, todos los días, el pan que comemos. A mí no me financia ninguna entidad del exterior. Yo no recibo dinero del exterior. Yo no represento ninguna ideología política. Ni mi institución tampoco.

Yo no escojo mis casos para salir en los medios de comunicación social. Yo no presiono a los jueces y fiscales con mi casos, sacándolo en distintos medios. Y tampoco cobro cuota litis en casos de violaciones derechos humanos. Entonces, pido a esa gente que tenga cuidado de no dañar la honra y el honor de mi persona y de mi institución, porque nosotros somos como todos los ciudadanos de a pie, trabajamos todos los días. Trabajamos desde las 8 a las 10 de la noche para ganarnos el pan.

Nosotros no estamos haciendo lobby, ni estamos engañando a la gente con falsas promesas. Por lo tanto, les pido que tengan cuidado y rectifiquen. Tengan cuidado cuando hagan uso de la palabra, porque la libertad de expresión, si bien es una las libertades más importantes del ser humano, tiene límites. Uno tiene que estar informado, tiene que verificar las fuentes. Yo soy mujer, yo soy esposa y también soy madre pero eso no me quita la posibilidad de pensar y de expresarme.

A mí nadie me ha venido a preguntar antes de hacer esas publicaciones en los medios y en las redes sociales. Disculpen, amigos, mi molestia y mi indignación. Yo espero, que todos ustedes puedan reflexionar por qué en estos tiempos hay violencia contra la mujer, no solamente física o sexual, también hay este tipo de violencia. Lo que me sorprende es que este tipo de violencia venga de profesionales, de autoridades, de gente que todos los días habla de luchar contra este fenómeno. Muchas gracias.