Los amigos del juez, por José David Burgos Alfaro

José David Burgos Alfaro
Abogado Asociado de Paolo Aldea & Abogados.
Exmagistrado. Docente Universitario.

Nuestro sistema de justicia, golpeado en estos últimos meses, satisface el testimonio de la gran mayoría de la población, en lo tocante a la controversia de sus decisiones judiciales. Cuando formé parte de un juzgado penal colegiado, pude advertir que mayormente los cuestionamientos que la sociedad realiza son sobre sentencias absolutorias, y a la postre, pude entender por qué este grupo de personas (que no se encuentren de acuerdo con estas decisiones), utilizan a la prensa para obtener su desacreditación. En la otra esquina del cuadrilátero, a los medios de comunicación no les interesa cubrir casos de sentencias condenatorias, a no ser que el sentenciado sea un personaje que la población, a través de la noticia, desee consumir. Tampoco les interesa cubrir todo el juicio, más solo cuando los familiares -cartel y megáfono en mano-, se postren en las calles y generen caos vehicular, lanzando notas periodísticas incompletas, donde solo se tiene la versión de la parte vencida.

Lo que queda claro es que difícilmente encontrarás un pueblo haciendo marchas cuestionando la condena de un inocente o felicitando al Poder Judicial de haberle otorgado su libertad. En este caso, la familia no recurre a la presión mediática. De ahí que el área de imagen envíe en cada distrito judicial, a través de sus páginas webs, correos masivos institucionales o boletines semanales con las sentencias condenatorias que dictan sus órganos jurisdiccionales. Con ello, acostumbran que sólo las sentencias condenatorias son el reflejo de jueces probos, quienes han emitido sus decisiones sin presión externa, con imparcialidad e independencia. Por consiguiente, las absolutorias, son resoluciones judiciales que pasan al olvido y no se festejan con bombos y platillos. No. Estas se cuestionan.

Consecuentemente, podríamos concluir que una sentencia absolutoria es el resultado de un juicio llevado en vano, por el cual a nadie se le otorga gloria ni será recordada a excepción del absuelto, por el cual habría terminado su pesadilla, a no ser que -volvamos- se tomen las calles para desacreditar al juez y al sistema de justicia. El Estado sabe, conscientemente, que el absuelto, detenido preventivamente, jamás recurrirá al numeral 5 del artículo I del Título Preliminar del Código Procesal Penal, buscando que el Estado le indemnice por dicho error judicial. Sabe que el encausado, cansado de tantos procesos, audiencias, abogados, policías, jueces y fiscales, no querrá volver a pisar nuevamente un palacio de justicia. Dicho silencio genera complicidad para que exista ausencia de su publicidad y solo los condenados sean pasados por la puerta grande, pero del INPE. Por ello, que no nos asombre que el debate que siempre se realiza ante el legislativo, solo sea para la generación de nuevos delitos o para que a estos se les incrementen la pena. El desagravio público, a lo César Vallejo, no les pasa a todos.

Hacia el 2017, el Poder Judicial resaltaba que la aprobación -que siempre fue baja- se había incrementado de un 23% (julio) a un 28% (agosto)[1]. En el mes de febrero del 2018, se publicaba que el Poder Judicial llegaba a su porcentaje más bajo, de 15%, mientras que el Ministerio Público de 20%[2]. No existe, hasta el momento, encuestas publicadas, luego que el Poder Judicial haya ingresado a una presunta reestructuración y estado de emergencia.

Así, los órganos de justicia han promovido un sinnúmero de ensayos que le permitan crecer en las encuestas, y, sobretodo, en la aceptación pública. Buscando sancionar bajo diferentes circunstancias cualquier acción que pueda dañar “la imagen institucional” de conformidad con los porcentajes ya referidos. Se intenta varias fórmulas, como la sanción al magistrado cuando critique al Poder Judicial y sus formas de gobierno[3]; sanción al juez que no resuelve como se esperaba, incluso con la flagrante intervención del ejecutivo[4], o solo cuando así le era necesario[5].

Ello, fácilmente afecta la independencia de un hombre por el cual, bajo la influencia de Dworkin, desearía ir más allá de las normas y decidir con justicia; sin embargo, si su propia institución lo investiga por realizar interpretaciones que no van de acuerdo a las instancias superiores, o a lo que la población –medios de comunicación– espera, estaríamos frente a un juez calculador, analizando si, por el presente caso, cuál de los lados podría inclinarse, dependiendo de qué grupo de personas se encuentren. Es decir, si digo sí, qué grupo me aplaude; y, si digo no, qué grupo me va a silbar. Si hoy emito una sentencia absolutoria, la otra necesariamente tiene que ser condenatoria. Si a un abogado le amparé su pretensión el día de hoy, el día de mañana tendría que denegarla aun así tenga la razón. Para ello, las causales de recusación o inhibición no sirven e ingresamos al juego incierto de una justicia que ya no es ciega, sino que entra al juego del balote.

Entonces, si tan difícil es mantenerse dentro de los estándares neutrales sin que nos abrigue el juez calculador o el juez estrella, donde la imagen institucional solo aprobará publicaciones de condena y los medios de comunicación sobre qué es lo que más se venda, ¿es necesario que esta persona se aísle para que emita mejores decisiones, deje de ir a lugares públicos o no pueda reunirse ni con los vecinos? ¿Por qué la sociedad o los órganos judiciales deberían castigar al juez que tenga amigos? Aristóteles, consideraba a la amistad como una acción virtuosa y esta no podría encontrarse satanizada.

Alguna vez, siendo juez especializado en delitos de corrupción de funcionarios, un abogado de una firma muy reconocida a nivel nacional llegó para presentarse y saludarme, manifestando que tenía una audiencia de prisión preventiva en mi juzgado dentro de quince días y que quería obsequiarme su nuevo libro de derecho penal, actualizado, en dos tomos. Le contesté que sí lo conocía, tanto más que su apellido siempre se le encuentra en diversas publicaciones; sin embargo, no le acepté el obsequio, por más que se sintió contrariado y tal vez hasta ofendido. Luego supe que se fue hablando muy mal de mí.

Es cierto que en las circunstancias dadas por el cargo que se ostenta, existirán ciertos acercamientos eventuales de personas externas; sin embargo, no podríamos decir lo mismo respecto a los que estuvieron mucho antes de tu designación. Con los que jugaste pelota en tu barrio, los que estudiaste en el colegio o en la universidad, y con los que compartiste tantos momentos memorables en el trabajo. Parecieran muchos, pero en realidad son pocos. Ellos sí son tus verdaderos amigos, jamás te pedirán algo que pudiera perjudicarte. Jamás te llamarán por teléfono pidiéndote un favor o servicio que podría alejarte de lo correcto. El Poder Judicial no debe sancionar una simple foto de dos amigos de antaño y que mañana más tarde uno sea juez y el otro abogado en un mismo proceso.

El juez debe encontrarse totalmente preparado para afrontar tal circunstancia. Es más, es ahí donde verdaderamente el magistrado comprueba su imparcialidad sin rehuir de su función a través de simples causales técnicas de inhibición. Si bien se dice que el juez, respecto a la imparcialidad, debe serlo y parecerlo, no pareciera que ello realmente funcione. O somos o no somos. No neguemos nuestras verdaderas amistades. Los que respetan tu trabajo. Con los que puedes tomar un café en un lugar público de manera que en audiencia cada uno cumpla sus propias funciones y respeten tus decisiones. Aquellos amigos son para toda la vida.


[1] Disponible aquí.

[2] Disponible aquí.

[3] Disponible aquí.

[4] PPK: “No podemos tener situaciones así, donde la Policía y el sistema de seguridad ciudadana trabaja con pruebas y luego los detenidos son liberados”, en: https://peru21.pe/lima/ppk-anuncio-destitucion-juez-huaral-libero-monos-quepepampa-232286. Viceministro del interior, Rubén Vargas: “Nosotros pedimos prisión preventiva pero el juez alegremente ha dicho que no es proporcional que se juzgue así a estos criminales. No tiene ni la más mínima idea de cómo funcionan estas organizaciones”. Disponible aquí.

[5] PPK: “Yo no voy a opinar sobre el proceso porque esto de la prisión preventiva es un tema bastante discutido”. Disponilbe aquí.