¿Qué le aconsejaría a un futuro estudiante de derecho, ahora que, en breve, tendrá que elegir una universidad para postular o, simplemente, como ocurre en nuestros días, para inscribirse? ¿Cómo debe motivar su elección? ¿En qué fundamento descansa una decisión tan importante?

Por supuesto que no se trata de una libertad en abstracto. Estamos ante una elección que reposa en posibilidades reales. A mí, por ejemplo, me hubiera gustado estudiar mi carrera de derecho en Harvard o en Yale, pero no era posible. La elección de una facultad de derecho tampoco supone simple conformidad. Se trata de tomar una buena decisión sobre la base de un conjunto de factores. ¿Qué elementos pueden ser aquellos que nos permitirían tomar una decisión que, sin ser perfecta, sería la más adecuada?

1. Creo que en principio la universidad que se elija debe contar con una biblioteca. Por biblioteca debe entenderse no solo un repositorio bibliográfico, sino también cualquier base de datos, ya se trate de soporte de papel o digital.

2. En segundo lugar, debe contar con un plantel adecuado de profesores. ¿Qué significa esto? Es importante que quienes enseñan hayan producido desde el punto de vista académico. Para eso el estudiante basta que ingrese el nombre del profesor en Google e indague por su producción bibliográfica.

3. En tercer lugar, por lo menos desde mi punto de vista, es importante su plan de estudios. ¿Qué quiere para el futuro? Dedicarse al derecho empresarial, al derecho penal, al derecho internacional. De ese plan podrá deducir la importancia que la facultad concede a ciertas materias y la poco o ninguna importancia que da a otras.

4. En cuarto lugar, ¿el futuro estudiante qué debería averiguar? Pienso que las posibilidades de contactos internacionales de esa universidad. Programas de doble acreditación son ahora cruciales y marcan la vida profesional.

5. En quinto lugar, aconsejaría indagar por una facultad de derecho que se interese por las lenguas extranjeras, en especial por el inglés. Que cuenten entre sus cursos algunas materias en ese idioma, que exija para la graduación solvencia en dicha lengua.

6. Por último, y eso ya es una decisión personal, debe elegir una facultad y una universidad que echen raíces en el estudiante. La universidad debe pasar por el alumno, no el alumno por la facultad. Hay universidades, perdonen que lo diga, sin alma.

Finalmente, si quieren olviden todo lo dicho, lo importante es labrarse el camino por uno mismo, quien busca encuentra y ante las carencias un hombre (o una mujer) con voluntad puede seguir adelante.