El mito del sueldo mínimo

El autor hace un análisis entre la RMV y la informalidad, para saber si el aumento de la RMV puede repercutir en los índices de informalidad

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Por: Amerson Mendoza

“Un gobierno sabio y frugal, que evite que los hombres se dañen entre ellos, dejará que el pueblo elija su propio camino hacia la mejora y el desarrollo industrial. Dicho gobierno no privará a la clase obrera del pan que se ha ganado”

Thomas Jefferson

El 22 de marzo del 2018, se publicó en el diario El Peruano, el Decreto Supremo 004-2018-TR, norma que aumenta la Remuneración Mínima Vital (RMV) de 850 a 930 soles. Muchos economistas han salido a dar sus opiniones favorables o en contra. Los que están en contra, indican que es un mal momento para subir el RMV, toda vez que el Perú no se encuentra económicamente estable. Los que están a favor, indican que el Perú es a nivel región los últimos puestos en cuanto a la RMV, que es dable que se equilibre.

Por otro lado está el tema de la informalidad, que es lastre histórico que siempre venimos arrastrando, siendo que los trabajos de investigación más resaltantes se hicieron en los años ochentas y noventas, desarrollados por organizamos no gubernamentales. Pero también se hicieron investigaciones por parte de la Dirección General del Empleo del Ministerio de Trabajo por esas décadas.

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Según la OIT en la 17 Conferencia Internacional de Estadísticas de Trabajo, se definió que: “El empleo informal comprende el número total del empleos informales (…), ya se ocupen éstos en empresas del sector formal, empresas del sector informal, o en hogares, durante un periodo determinado” (OIT 2003, inciso 3.1).

Para hacernos una idea de la informalidad en el Perú podemos observar el gráfico a continuación:

Ahora, en vista de toda esta información, podemos hacer un análisis entre la RMV y la informalidad, para saber, hasta que punto es cierto que, a mayor RMV, la informalidad aumenta. Esto merece un análisis económico profundo, ya que las remuneraciones a los trabajadores depende de muchos factores, entre ellos la productividad que tenga cada sector económico (el sector de la minería tiene una mayor productividad que el sector pesca).

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La productividad no puede ser dejada de lado, es lógico que se debe mantener un crecimiento importante para que empresas tengan un mayor poder adquisitivo y así puedan aumentar los salarios a sus trabajadores. Esto es reflejado en la estadística, como se aprecia de los gráficos; en el lado izquierdo aumenta el PBI del 2005 al 2015 y al lado derecho se ve cómo aumenta el empleo tanto formal como informal (ver el detalle que el empleo informal no disminuye con la productividad, sino todo lo contrario).

Bajo estos gráficos, se puede afirmar que los sectores económicos que tienen mayor dinamismo y poder adquisitivo, pueden estar mejor preparados para asumir el pago de la RMV o el alza del mismo. No obstante, ¿qué es lo que pasará con las empresas de pequeño o mediano crecimiento? ¿Podrán asumir la onerosidad del alza de la RMV? Definitivamente no lo harán, ya que la RMV es el valor que un empresario le asigna a un empleado de acuerdo a la productividad que genere. Sirve como un control de precios en el mercado laboral y como todo control de precios genera distorsiones cuando no se asigna correctamente el valor al trabajo (no olvidemos que los precios son señales que reflejan el valor de un bien o servicio).

Esto quiere decir que, si hay tantas personas trabajando de manera informal, ellos están dispuestos a trabajar por debajo de la RMV (entre otros beneficios por ley) y los empresarios que lo valoran están dispuestos, no solo a pagar un salario, sino también invertir en capacitaciones u otras medidas para aumentar su productividad; en este supuesto ambos se benefician. Al establecer una RMV, esto deja al empresario bajo dos elecciones, no contratar a esta persona o contratarla de manera informal y este es un resultado negativo para la economía en general.

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Un salario mucho más alto atrae más personas al mercado laboral pero no necesariamente a conseguir un trabajo, de igual manera un empleador no le pagará a un trabajador si este produce menos de S/930.00, ya que de ser así será despedido de alguna u otra forma. Los empresarios, para afrontar los nuevos costos originados por el poder coercitivo del Estado, aumentan los precios de los bienes o servicios que ofrecen a los consumidores. Lamentablemente los pequeños y medianos no podrán hacerlo ya que, a diferencia de las empresas posicionadas en el mercado, no tendrán el poder adquisitivo para poder competir de igual a igual.

Si realmente el gobierno quisiera disminuir la pobreza, la respuesta no es establecer o decretar un aumento a la RMV, sino otorgar la libertad para que los trabajadores y empleadores puedan pactar libremente. Donde el Estado solo intervenga cuando haya indicios de conductas delictivas. Porque cuando el Estado establece medidas como esta, lo que hace es incentivar que las empresas utilicen medidas tecnológicas para el ahorro de la mano de obra, disminuyendo así los empleos. Los sindicatos también están a favor de estas medidas, toda vez que de esta forma se protegen de la competencia.

Ignorar la ley de la oferta y la demanda, en el mercado laboral, resulta perjudicial para los trabajadores más jóvenes e inexpertos; para las pequeñas y medianas empresas; y genera mucha mayor pobreza que la que combate, siendo uno de los engaños más usados por los políticos para aumentar su popularidad pero ignorando la realidad económica.

2 Abr de 2018 @ 10:44