Jesús Villegas, reconocido magistrado español, ha publicado El poder amordazado, cuyas primeras páginas pueden descargar aquí. En este post compartimos cinco lecciones del juez que ha seleccionado Cristina Caballero para elmundo.es.

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«Esta es una profesión muy difícil y dura. Tienes que luchar no sólo contra presiones políticas, sino contra las propias tendencias personales en casos tan difíciles como quitar la custodia de los hijos a una madre o encarcelar a un sospechoso. Me queda siempre la insoportable duda de haber obrado inconscientemente por motivaciones que no sean estrictamente jurídicas».

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«A los jueces nos deberían enseñar a luchar contra nuestros prejuicios y debilidades. A la hora de meter a un señor en prisión, no es lo mismo decidir por la mañana que por la tarde, cuando el juez está cansado, no quiere estudiar el caso y pone a los detenidos más fácilmente en libertad. Los abogados lo saben y se aprovechan».

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«La independencia judicial existe sobre el papel. Nuestro ordenamiento jurídico está trucado. No me llaman para dictarme una sentencia, pero si investigo a un político de un partido, ese mismo partido, que ha nombrado a mi “jefe” (…), puede expedientarme».

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«Los jueces no somos dioses. En teoría no nos dejamos influenciar por la prensa, pero no nos comportamos igual cuando tenemos la cámara delante. Inconscientemente no podemos abstraernos».

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«A un juez se le corrompe invitándole a que se manche la toga con el polvo del camino, es decir, a que juzgue según su ideología en vez de en función del Derecho».