Los jueces tienen sus propios «trucos» para saber quién dice la verdad en un proceso al declarar en audiencia. Y desde luego, la mayoría tiene claro que en los detalles está la diferencia sustancial. Los detalles, siempre que no sean contradictorios, implican un mayor conocimiento de lo visto, escuchado y conocido, esto es, de lo realmente vivido como testigo, perito o parte interesada.

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Pongamos un ejemplo: un juez les hace a dos testigos diferentes la misma pregunta.

  • ¿Cómo fue el accidente?
  • Observé cómo un coche azul colisionaba de frente con un coche rojo.
  • ¿Cómo fue el accidente?
  • Al salir de casa, a las diez de la mañana, hora que salgo habitualmente para ir a mi oficina, observé cómo un coche azul, un Renault Laguna, colisionaba lateralmente con un coche rojo, un Opel Corsa. En seguida, tanto mi mujer y yo, como otras dos personas que estaban en nuestra acera, fuimos a ver si alguno de los ocupantes estaba herido.

¿Qué testimonio de los dos parece más creíble. Sin duda el segundo. La razón: ha dado múltiples detalles.

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Los detalles marcan la diferencia entre dos declaraciones contradictorias. En la mayoría de las ocasiones, parecerá más creíble la declaración que tenga más detalles, ya que implica una mayor vivencia y credibilidad de los que se está manifestando en sala.

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Resultará importante, entonces, pedirle a nuestro testigo, que recuerde todos los detalles que pueda de los hechos que ha visto u oído. Si además de pedirle que sea lo más natural posible, el testigo realiza una declaración cargada de detalles, parecerá más creíble.

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Por el contrario, cuando interrogamos a un testigo propuesto, si tenemos dudas sobre la veracidad de su testimonio, preguntarle por detalles concreto puede dejar al descubierto, y bien claro para el juez, su falta de concreción, su falta de memoria en hechos esenciales, o su absoluta falsedad porque no ha estado en el lugar de los hechos.

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Tomado de Las cuatro habilidades del abogado eficaz del profesor Julio García Ramírez, cuya lectura recomendamos.