© Roger Vilca
© Roger Vilca

Aprovecho estos días de calma leyendo un libro fundamental. Se trata de Pensar como un abogado. Una nueva introducción al razonamiento jurídico de Frederick Schauer (Madrid: Marcial Pons, 2013, 264 pp.). En la página 129, el autor nos recuerda una curiosa expresión que hacia 1823 el paladín del positivismo jurídico, Jeremy Bentham, utilizó para definir al common law. No quería dejar pasar el día sin compartirlo con ustedes.


 

Jeremy Bentham, el crítico del common law más famoso de la historia, afirmó, como es sabido, que el common law es un «derecho para perros».

Cuando su perro hace algo que usted no desea que repita, usted espera a que lo haga y luego le pega por eso. Este es el modo en el cual crea derecho para su perro; y este es el modo en el cual los jueces crean derecho para usted y para mí[1].

Como era su estilo, Bentham exageró un poco. Su idea básica era, simplemente, que de acuerdo con la visión característica del common law, existían muy pocas reglas conocidas con anterioridad, por lo que el common law estaba obligado a aplicar castigos (y atribuir responsabilidad) solo después de los hechos, y a personas que podrían no haber sabido de antemano qué se esperaba que hicieran o no hicieran. Pero como hemos visto, el common law tiene reglas y, por eso, parece más que un poco extremo entenderlo como la empresa completamente anómica y esencialmente arbitraria que caricaturizó Bentham. Sin embargo, hay algo de verdad en el temor de Bentham, y vale la pena ocuparnos de su preocupación con más profundidad.


[1] Bentham, J. «Truth v. Ashhurst; or Law as ItIs, Contrasted with What It Is Said to Be», en J. Bowring (ed.), The Works of Heremy Bentham, Nueva York: Russell & Russell, 1962, 5: 231.