Inscripción del matrimonio en el registro personal: sugerencias para evitar los actos de disposición irregular en la sociedad de gananciales

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Sumario: 1. Introducción. 2. Concepto de familia en el Código Civil peruano. 3. El matrimonio en la legislación civil peruana. 4. La inscripción del matrimonio en el registro personal: una solución previa a los actos de disposición irregular por parte de uno de los cónyuges. 5. Bibliografía.


1. INTRODUCCIÓN

La decisión que toma cada pareja al momento de contraer matrimonio trae consigo una serie de consecuencias, ya sea de índole social o de índole patrimonial fundada en el derecho.  La decisión que deben de tomar respecto al régimen patrimonial que desean seguir se constituye como una decisión de carácter vital en la relación que estos tenga entre ellos y frente a terceros. Esta decisión de contraer matrimonio forma en esencia una nueva familia, desde el punto de vista clásico, el cual es el núcleo necesario en toda sociedad, y en especial en nuestra sociedad peruana.

La base u origen de la familia es el matrimonio, entendida como aquella unión estable entre un hombre y una mujer, que está dirigida y ordenada al establecimiento de una plena comunidad de vida. (Plácido, A. 2015).

Ahora bien, la organización económica de la familia, la cual se ha constituido con el acto del matrimonio (acto jurídico válido y eficaz), se regulará a través de dos regímenes patrimoniales:

a) sociedad de gananciales, el cual se rige por defecto.
b)régimen de separación de patrimonios

Estos dos regímenes son regulados a través del artículo 295 del Código Civil de 1984. Así también dispone que en función al artículo 301, el establecimiento que en el régimen de sociedad de gananciales pueden haber bienes propios de cada cónyuge y bienes de la sociedad.

Es exactamente en el régimen de sociedad de gananciales, donde parte el análisis del presente trabajo, el cual en cierta manera busca dar un remedio previo ante los actos de disposición hechos de forma irregular por parte de uno de los cónyuges. Señálese el típico caso del esposo que aprovecha que aún no se han actualizado sus datos respecto de su situación civil, para adquirir y disponer de bienes de la sociedad de gananciales a título propio, lo que ocasionaría un perjuicio para la cónyuge que no participó de dicho acuerdo, y además la inseguridad en el tráfico respecto de terceros que se involucren en dichos actos.

Se propone que el registro personal, sea un mecanismo de publicidad idóneo para la protección de los cónyuges a futuro en caso de cualquier acto de disposición de forma irregular, asimismo, constituiría un mecanismo de publicidad para que los terceros contraten informados de la situación o régimen en que se encuentran las personas con las que contraten.

2. CONCEPTO DE FAMILIA EN EL CÓDIGO CIVIL PERUANO

La familia es una institución cuya fundación se realiza por medio del matrimonio, acto que, si bien es celebrado libremente por los contrayentes, se rige por normas que no son determinadas por estos, sino que transcienden su voluntad. (Plácido, A.). Para una mayor profundización del concepto de familia podemos recurrir a las palabras de Aguilar que señala que esta es integrada en esencia por un hombre y una mujer, unidos de cierta forma permanentemente, con aprobación social, hijos, entre otros vínculos que se desprendan en cada tipo de sociedad. Cabe resaltar que esta unión genera una sociedad integrada por dos componentes: un marido y una mujer. Asimismo, esta sociedad crea una serie de relaciones jurídicas tanto en un aspecto personal como en un aspecto económico, la cual tiene repercusión bien para las partes o bien frente a terceros[1].

Acorde con Belluscio, la sociedad conyugal es una sociedad civil impuesta por la ley carente de personalidad jurídica; no obstante, esta sociedad está sometida a un régimen de orden público y es ajena a la voluntad de los cónyuges, los que solo deben acatar las disposiciones que la rigen[2]. Es entonces que no nos encontramos frente a una sociedad como una persona jurídica, póngase como ejemplo alguna empresa, asociación u otra de similares características, sino que esta noción de sociedad busca que se resalte el esfuerzo común de los cónyuges para obtener un resultado a disfrutar en común, compartiendo riesgos y ventajas.

En la doctrina peruana, además del destacado profesor Aguilar, Alex Plácido ha escrito un sinnúmero de artículos referentes a los casos de derecho de familia, es así que resulta pertinente citarlo. Como bien lo señala Plácido:

Ni el Código Civil ni la Constitución contienen una definición expresa de familia, con lo cual, a falta de un enunciado explícito sobre la familia, la   definición debe ser inferida de las normas que tratan sobre ella; esto es, examinando el sentido con que se emplea la palabra familia y el alcance con que se consideran las relaciones familiares en la norma jurídica[3].

3. EL MATRIMONIO EN LA LEGISLACIÓN CIVIL PERUANA

La institución del matrimonio data de antiquísima referencia. Cítese por ejemplo el derecho romano, en donde el matrimonio tenía la característica de ser monógamo, sin embargo, se aprecia una diferencia en la forma de celebrarse. En el derecho germánico, el matrimonio era una institución civil consistente en la compra simbólica de la mujer, como es el caso del matrimonio en la puerta de la iglesia, donde se simboliza la transferencia de la potestad paterna a la marital por entrega de dinero.[4] Sin embargo, es en la edad medieval, donde la Iglesia regula esta institución señalando que la mujer queda a la exclusiva responsabilidad del esposo.

En nuestro país para analizar los antecedentes del matrimonio necesitamos remontarnos a la época incaica, donde al Inca le era permitido la poligamia y el concubinato incestuoso. La Colla era la mujer principal, pero el Inca se rodeaba de concubinas de sangre real, las pallas y de concubinas extrañas conocidas como mamakunas[5].

Los antecedentes más concretos del régimen del matrimonio lo tenemos en la época de la República, donde la vigencia y validez de las normas del matrimonio religioso católico con efecto civil subsistieron. Así deja constancia el Código Civil de 1852, sobre la naturaleza del matrimonio oficial en la legislación civil peruana, teniendo como influencia lo estipulado por el Concilio de Trento. Ahora bien, recién con los Decretos Leyes N° 6889 y 6890, del 08 de octubre de 1930, se tiene al matrimonio civil como el único matrimonio que genera efectos jurídicos entre las partes y frente a terceros[6].

Otro punto de importancia en el matrimonio es la prueba de su nacimiento. La sociedad conyugal se genera a propósito del matrimonio y crea derecho y deberes de carácter recíprocos entre los que lo contraen, asimismo, esta sociedad se vincula con terceros, con lo cual se hace de vital importancia un mecanismo idóneo para acreditar la existencia del matrimonio. La prueba de mayor transcendencia es el documento que lo contiene, cabe señalar la partida de matrimonio, sin embargo, por a o b razones, existen otros medios que pueden corroborar tal situación.

Cítese los siguientes documentos:

  1. La partida del registro civil.
  2. Pruebas supletorias: esto en detrimento de pérdida de la partida del registro civil, como la prueba testimonial, partida de nacimiento de los hijos comunes, los partes matrimoniales, fotos, etc.

En la legislación comparada, la única prueba del matrimonio es mostrando las actas del acto en sí, dejándose constancia en el registro civil, siendo esta acta, la prueba principal del vínculo, además de las actas del registro sobre el hecho del matrimonio, la ley permite que se demuestre tal situación cuando se justifica plenamente que no existen, ni en el registro civil ni en los parroquiales del lugar donde debió constituirse el estado civil respectivo, o aun existiendo libros, no se encuentran en ellos la partida correspondiente.

Por ello es importante señalar lo siguiente:

Si bien es verdad que por el hecho del matrimonio se contrae sociedad de bienes entre los cónyuges, pero para dar como cierta o reconocer dicha situación es necesario demostrar el vínculo matrimonial, ya con la prueba principal, como es el acta del matrimonio, o con las pruebas supletorias del caso, el juez, por lo tanto, omitida tal prueba no puede dar por establecido el hecho con la simple referencia que de él se haga en un instrumento público, no destinado a demostrar tal circunstancia[7].

Cabe hacernos una gran pregunta, ¿acaso el registro personal donde se regula las situaciones de capacidad y de índole económica de las personas, no es acaso una prueba idónea para acreditar sobre una determinada situación de una persona?

Al igual que sucede en los predios, cuando uno desea comprar un bien, tiene que acreditar que fue diligente y adquiere el bien por parte de la persona que aparece con facultades para transferirlo, según la publicidad del registro. Esto quiere decir que en la actualidad, los registros públicos son unos mecanismos suficientemente idóneos para publicitar una situación dada en un determinado momento y que permitiría a los cónyuges poder acreditar que contrajeron matrimonio, y que se sometieron a un régimen económico determinado.

Entendemos que en nuestro país existen dos regímenes por los cuales pueden optar las personas cuando contraen matrimonio:

a) el régimen de sociedad de gananciales o

b) el régimen de separación de patrimonios.

Nuestro trabajo se enfoca esencialmente en el régimen de sociedad de gananciales. Este régimen ya se había estipulado en el Código Civil de 1852 donde se llamó sociedad conyugal, y en el Código del 1936, así como en el actual Código Civil de 1984. En los dos primeros códigos citados, era la sociedad de gananciales el único régimen que podían optar los cónyuges siendo esta básicamente direccionada a lograr una perfecta armonía conyugal, lo que va a dar lugar al fortalecimiento de la familia y en atención a ello, se buscaba priorizar el interés familiar sobre los intereses individuales de sus componentes. Desde el punto de visto del Código Civil, en función al artículo 301°, el régimen de sociedad de gananciales puede haber bienes propios de cada cónyuge y bienes de la sociedad.

En función al artículo 310° del citado Código, son bienes sociales los bienes no comprendidos como bienes propios de cada cónyuge, precisándose aquellos que adquieran los cónyuges por su trabajo, industria o profesión (ingreso, sueldo, honorarios, etc.), Ahora bien, acorde con el 315° del Código, se exige la intervención de ambos cónyuges para poder gravar y disponer los bienes inmuebles, siendo permitidos adquirir los bienes muebles por separado.

Entonces respecto de los actos de disposición de forma unilateral por uno de los cónyuges en el caso de bienes inmuebles estos se pueden cuestionar aplicando los remedios de nulidad o anulabilidad. Cabe resaltar que los remedios planteados, incluyendo a la ineficacia son parte de un análisis en función al VIII Pleno Casatorio Civil, que a la fecha busca poner fin a una situación de incertidumbre jurídica al momento que resuelven los jueces en el marco de un proceso civil.

En los actos de disposición sobre bienes conyugales incide de forma esencial el carácter de dichos bienes, que, a su vez, viene determinado por el régimen económico matrimonial de los cónyuges y por el título de adquisición. Más allá del pacto entre los cónyuges, cualquier régimen económico matrimonial legal deberá organizarse en la tensión entre los bienes comunes y los bienes sobre los cuales cada cónyuge mantiene propiedad individual. Es así que cada legislador ordenará la sociedad conyugal en su ordenamiento a partir de esta base, con las modulaciones que estime oportunas.

Para Agurto y Quequezana, el régimen de sociedad de gananciales tiene una característica esencial ya que este constituye un patrimonio autónomo, que por su naturaleza, tiene una diversa manera de regular la titularidad de los bienes y los derechos que lo componen, distinguiéndose de la copropiedad, ya que no se considerará dicha sociedad como propiedad exclusiva de uno de los cónyuges. La disposición de los bienes sociales solo puede producirse con intervención de ambos individuos que componen la sociedad de gananciales, esto quiere decir que requiere de la participación de ambos cónyuges[8].

4. LA INSCRIPCIÓN DEL MATRIMONIO EN EL REGISTRO PERSONAL: UNA SOLUCIÓN PREVIA A LOS ACTOS DE DISPOSICIÓN IRREGULAR POR PARTE DE UNOS DE LOS CÓNYUGES

Como bien se ha analizado, la familia es el punto base para la convivencia pacífica en la sociedad. Asimismo, el matrimonio es el acto mediante el cual se oficializa una nueva familia ante los ojos de la sociedad (pueden existir otros casos como la unión de hecho, aunque, de forma tradicional, es el matrimonio el acto por excelencia donde se unen dos personas y comienzan la vida en común). Asimismo, el sometimiento a un régimen de sociedad de gananciales de forma supletoria genera que las personas unan sus patrimonios con la finalidad de la armonía familiar, puesto que es el trabajo de ambos cónyuges.

Ahora bien, este régimen económico no basta que sea conocido solo por las partes sino también frente a terceros que se involucren en la celebración de distintos negocios jurídicos. Cabe señalar que en el Libro X del Código Civil, específicamente el artículo 2008° señala cuáles son los registros públicos que regula nuestro sistema de publicidad:

1.- Registro de la propiedad inmueble.

2.- Registro de personas jurídicas.

3.- Registro de mandatos y poderes.

4.- Registro personal.

5.- Registro de testamentos.

6.- Registro de sucesiones intestadas.

7.- Registro de bienes muebles.

Acorde con Gonzales Barrón[9], el registro personal permite la inscripción de actos de muy variada índole, y si bien en un inicio estuvo pensando para dar publicidad a las situaciones en donde las persona sufren de una incapacidad, sin embargo, en la actualidad, este registro sirve como mecanismo de publicidad para un amplio número de situaciones jurídicas inscribibles, teniéndose en consideración el régimen económico al que se someten las personas.

Cabe decir, si los cónyuges al momento de celebrar el matrimonio decidieran optar por el régimen de sociedad de gananciales, este en cierta forma, no podría ser conocido por terceros en un determinado tiempo, ya que uno de los cónyuges aprovechando que aún aparece como soltero en su DNI, podría disponer de formar irregular de los bienes de la sociedad de gananciales, caso contrario, en el régimen de separación de patrimonios, puesto para optar por este régimen es necesario celebrarlo mediante una formalidad, la cual involucra la escritura pública y su posterior inscripción en el registro personal.

Entonces, si deseamos una adecuado mecanismo de protección frente a las situaciones de irregularidad por parte de alguno de los cónyuges, y defender al cónyuge que es perjudicado así como dar una mayor seguridad al tráfico jurídico hacia los terceros contratantes, creemos que es necesario adoptar un mecanismo de publicidad a través del registro personal, que  permita conocer que se ha celebrado el matrimonio y qué régimen de sociedad de gananciales rige desde ese momento entre los cónyuges, siendo así, todo tercero estará obligado a conocer sobre esta situación para los alcances de la buena fe.

Este mecanismo de publicidad ex ante, generaría confianza en las adquisiciones que se diera entre la sociedad de gananciales y terceros contratantes, además permitiría dar seguridad a los cónyuges pues ellos han publicitado de forma idónea que los bienes que se adquieran deben ser siempre considerados como parte de la sociedad de gananciales, con lo cual deberá existir el consentimiento por parte de ambos miembros.

El propósito del presente trabajo es dar una solución previa ante los actos de disposición de forma irregular por uno de los cónyuges. Creemos que el registro personal, por su naturaleza en la publicidad de ciertas situaciones personales, permite ser un medio de prueba idónea que el matrimonio se ha constituido bajo el régimen de sociedad de gananciales, permitiendo así que los terceros conozcan de esta situación y puedan contratar en función a la confianza que les ofrece el registro correspondiente.

5. BIBLIOGRAFÍA

AGUILAR LLANOS, Benjamín. La Familia en el Código Civil Peruano. Lima: Ediciones Legales, 2010.

AGURTO y QUEQUEJANA. La ineficacia de la venta de bien de la sociedad de gananciales por uno sólo de los cónyuges. En: Actualidad Civil. Lima: Instituto Pacífico, 2015.

GONZALES BARRÓN, G. Manual de Derecho Registral y Notarial. Lima: Jurista Editores, 2011.

PLÁCIDO, Alex. La Naturaleza de la intervención conyugal para disponer bienes sociales en la gestión patrimonial del régimen de sociedad de gananciales y su inconcurrencia como supuesto de ineficacia estructural del acto de disposición. En: Actualidad Civil, N° 19. Lima: Instituto Pacífico, 2016.

SILVA RUEDA, A. La organización Patrimonial del Matrimonio y el llamado régimen económico-conyugal. Tesis de grado para optar al Título de Abogado. Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana, 1984.


[1] Sobre este punto cabe resaltar que los terceros son aquellas personas ajenas a cualquier relación con la sociedad de gananciales. Incluso debe optarse que los familiares no deberían considerarse terceros, sino que solamente deben tener esta categoría aquellas personas que se involucren con esta nueva sociedad a partir de su constitución y que no guarden vínculo alguno de parentesco.

[2] BELLUSICIO, Augusto, citado por Aguilar Llano, Benjamín En: La Familia en el Código Civil Peruano. Lima: Ediciones Legales.

[3] PLÁCIDO, Alex. La Naturaleza de la intervención conyugal para disponer bienes sociales en la gestión patrimonial del régimen de sociedad de gananciales y su inconcurrencia como supuesto de ineficacia estructural del acto de disposición . En: Actualidad Civil N° 19. Lima: Instituto Pacífico, 2016.

[4] AGUILAR LLANOS, Benjamín. La Familia en el Código Civil Peruano. Lima: Ediciones Legales, 2010.

[5] Ídem.

[6] Ídem.

[7] SILVA RUEDA, A. La organización Patrimonial del Matrimonio y el llamado régimen económico-conyugal. Tesis de grado para optar al Título de Abogado.  Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana, 1984.

[8] AGURTO y QUEQUEJANA. La ineficacia de la venta de bien de la sociedad de gananciales por uno sólo de los cónyuges. En: Actualidad Civil. Lima: Instituto Pacífico, 2015.

[9] GONZALES BARRÓN, G.  Manual de Derecho Registral y Notarial. Lima: Jurista Editores, 2011.