Diez ilustres juristas sanmarquinos para celebrar el aniversario de San Marcos

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Hoy 12 de mayo no solo el Ministerio Público está de aniversario. La Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) también está de fiesta, a propósito de sus 466 años de fundación.

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La contribución de San Marcos, de donde han salido ilustres personajes en diversas disciplinas del saber, es innegable. Legis.pe se dio una vuelta por el portal de San Marcos y seleccionó a sus diez juristas más emblemáticos. Aquí los tienen, sin perjuicio de que ustedes puedan añadir más nombres en los comentarios. Ah, y no olviden saludar a sus profesores y compañeros de Derecho.

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Belaúnde, Víctor Andrés

El ilustre jurista sanmarquino Víctor Andrés Belaúnde nació en la ciudad blanca de Arequipa en 1883. Inició sus estudios en el Colegio San Vicente y San José. Luego, ingresó a la universidad de dicha ciudad y, posteriormente, estudió a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde dejó la imagen de ser un alumno sobresaliente y, años después, un maestro de renombre.

Desde joven trabajó en el Ministerio de Relaciones Exteriores, así como en las misiones diplomáticas fuera del país.

Perteneció a una promoción de intelectuales que sobresalió en su época y que hasta hoy son motivo de admiración. Este grupo lo conformaron José de la Riva Agüero, Francisco y Ventura García Calderón, José Gálvez, entre otros. Con ellos luego alternó en su carrera como jurista.

Fue un maestro en el quehacer diplomático. Víctor Andrés Belaúnde desempeñó varias veces el cargo de Ministro de Estado y Embajador del país. Vivió vinculado por muchos años a la Organización de las Naciones Unidas, ONU, participando activamente en su constitución e instalación como ente regulador y fiscalizadorde la vida y los derechos humanos en el mundo.

Una de sus intervenciones más resaltantes ocurrió durante una disputa fronteriza con Bolivia y que terminó gracias al aporte de Víctor Andrés Belaúnde, quien impuso su sello de talentoso mediador.

Aramburú Menchaca, Andrés

Nacido en Lima, en 1909, fue jurista, político, periodista, internacionalista y diplomático, pero sobre todo maestro universitario. Sus discípulos lo recuerdan como un hombre generoso, polifacético, conversador, abierto y culto. Alguien lo definió como un “Poliedro con lados infinitos”.
“Yo estudié en San Marcos y desde que me inicié en la cátedra nunca he cambiado de camiseta”, decía Aramburú Menchaca a sus alumnos cada vez que iniciaba sus clases como catedrático de Derecho Internacional Público en la Decana de América.

En San Marcos obtuvo el título de Abogado y el grado de Doctor en Derecho, además del Bachillerato en Historia, Filosofía y Letras. Cuando cesó como docente, tras de 50 años de fecunda labor , la universidad lo distinguió como Profesor Emérito en reconocimiento a sus extraordinarios méritos académicos, intelectuales y personales.

Arias Schreiber, Max

Uno de los juristas más reconocidos del país, Max Arias Schreiber Pezet, nació en Lima en 1923. Cursó sus estudios secundarios en el Colegio La Recoleta, pero antes había estudiado en un internado de Suiza porque su padre, Max Arias Schreiber (médico), viajó a Europa con toda su familia gracias a una beca que le otorgó el gobierno peruano.

Pese a ingresar en 1942 a la Pontificia Universidad Católica del Perú, en 1948 se trasladó a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, casa de estudios donde dictó cátedra desde 1956 hasta su jubilación en 1987. En este mismo centro superior obtuvo en 1962 el grado de Doctor en Derecho.
Max Arias Schreiber también fue profesor principal en la Pontificia Universidad Católica del Perú (1968-1970) y profesor extraordinario de las universidades de Lima, UNIFE y San Martín de Porres (en la Unidad de Maestría).

Al egresar de San Marcos, Max Arias Schreiber comenzó a desarrollarse en el mundo de las leyes especializándose en Derecho Civil, el mismo que no sólo ejerció desde sus diversos puestos en la actividad pública y privada, sino también en la cátedra universitaria. Un aspecto importante en su carrera es haber formado parte de la Comisión Revisora del Código Civil de 1936, en la que tuvo un arduo trabajo durante 20 años para dar a luz al Código Civil de 1984, actualmente vigente. Sin embargo, Arias Schreiber Pezet nuevamente formó parte de otra comisión encargada de reformar este texto legal.

Castillo Colonna, Luciano

Luciano Castillo Colonna nació en Paita, Piura, el 23 de febrero de 1905. Inició sus estudios universitarios en Trujillo, donde trabajó como profesor en el colegio San Juan, luego vino a Lima para continuar la carrera de Derecho en San Marcos. Obtuvo su doctorado en jurisprudencia con una brillante tesis en la que postulaba la nacionalización de la banca en el Perú. Esto que más parecía una demanda reivindicativa, causó alborozo en los estudiantes de derecho quienes lo sacaron en hombros de la vieja universidad sanmarquina.

Así fue la relación que tuvo Castillo con sus discípulos de San Marcos, universidad donde cumplió una ponderada labor magisterial dictando la cátedra de Economía Política.

Luciano Castillo no sólo dictó cátedra, sino que dejó también para sus discípulos numerosos textos principalmente sobre economía. “Por las limitaciones de este trabajo dedicado a mis alumnos, estudiantes de derecho de San Marcos… Tan sólo pretendo abrir una ventanilla de un mundo del conocimiento tan rico como el de la economía moderna…” es parte del prólogo a su obra “Economía Moderna” donde se observa este interés manifiesto por sus alumnos.

de la Riva Agüero, José

Nació en Lima el 26 de febrero de 1885. Hijo de José Carlos de la Riva Agüero y Riglós y de María de los Dolores de Osma y Sancho Dávila, José de la Riva-Agüero y Osma fue uno de los pensadores más notables y representativos del siglo XX.

Luego de culminar sus estudios secundarios en el colegio de La Recoleta (de padres de los Sagrados Corazones), ingresó en 1902 a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en donde sobresalió por su ponderada y brillante capacidad intelectual.

En esta Casa Superior de Estudios se recibió en 1910 de Doctor en Letras. Para ello sustentó una tesis titulada La Historia en el Perú. Luego, en 1913, obtuvo el grado de Doctor en Jurisprudencia con un trabajo de filosofía jurídica Concepto del Derecho.

Profundo investigador de la historia peruana, don José de la Riva Agüero fue, además, catedrático en la Facultad de Letras de la decana de América, en 1918. Por aquella época dictó lecciones magistrales sobre la historia incaica. En 1937, desarrolló un curso acerca de la civilización andina prehispánica en la Universidad Católica, a la que este notable sanmarquino, años después, legaría casi todos sus bienes materiales.
Pensador fecundo

Don José de la Riva Agüero realizó un largo viaje por los diferentes pueblos de nuestro país, así como de Bolivia. Esta experiencia fue plasmada en su libro Paisajes peruanos, un valioso texto que nos permite conocer y, sobre todo, valorar enormemente el país.

Fundó y dirigió en 1915 el partido Nacional Democrático, conformado mayormente por jóvenes. Dicha agrupación política apoyó la candidatura de José Pardo, que ganó en ese año.
Luego, se opuso al régimen de Augusto B. Leguía, y durante el llamado “oncenio” (1919 – 1930) permaneció exiliado, por propia voluntad, en Europa. El movimiento por él conducido una década fue conocido en la prensa como “futurista”, a tono con el vanguardismo que esperaba de los jóvenes una renovación.

De regreso al Perú, en 1931, fue Alcalde de Lima (1931-1932). También fue Ministro de Justicia, Instrucción, Culto y Beneficiencia y Presidente del Consejo de Ministros (1933-1934). En esta ocasión hizo público testimonio de su convicción religiosa, al verse obligado a renunciar para no aprobar contra su conciencia, la ley de divorcio, aún por la causal del mutuo disenso, pues su tradicionalismo así lo condicionaba. En toda su obra son las consideraciones las más importantes.

Fue, asimismo, decano del Colegio de Abogados de Lima (1935-1936). Encabezó el movimiento de Acción Patriótica que respaldó la candidatura de Manuel Vicente Villarán en las elecciones presidenciales de 1936. Dichos comicios fueron anulados.
Miembro del Instituto Histórico del Perú y de la Sociedad Geográfica de Lima, dirigió la Acade-mia Peruana de la Lengua, desde 1934 hasta el 15 de octubre de 1944, fecha en que falleció.

Dunbar Temple, Ella

Ella Dunbar Temple nació en Lima el 10 de junio de 1918 y murió el 20 de febrero de 1998. Se sentía piurana por su linaje norteño. Por parte de su padre, don Ricardo Temple Seminario, estaba vinculada a la familia del héroe Miguel Grau. Precisamente, publicó una monografía titulada El victorial de Miguel Grau, editada por San Marcos con motivo del centenario de la Guerra del Pacífico.

En San Marcos se recibió como abogada en 1941 y en 1946 obtiene el grado de Doctora en Historia y Literatura. Desde esa fecha se dedicó en forma exclusiva a la docencia en la Decana de América.

Ella Dunbar Temple fue la primera mujer que ocupó una cátedra universitaria en el Perú. Fue la primera historiadora profesional en la Academia Nacional de Historia. La primera en una Junta Directiva del Colegio de Abogados de Lima y la primera como Vocal Superior Suplente, cuando aún la mujer no era ciudadana en ejercicio.

Javier Pulgar Vidal jamás habría imaginado que la señorita Dunbar Temple llegaría a ocupar estos importantes cargos negados hasta entonces a la mujer porque muy a su pesar la desaprobó en la cátedra principal de Filosofía de la Religión, cuando la señorita cursaba el primer año en la Facultad de Letras en la Pontificia Universidad Católica del Perú.
“En relación con su pensamiento general de insurgencia, era también algo alejada de los pensamientos religiosos y me expresó que ella no creía mucho en las enseñanzas que yo empecé a impartirle. Llegado el día del examen tuve el desagrado de aplazarla, se molestó muy agriamente y me dijo: nunca nadie me ha aplazado en materia alguna”, rememoró el amauta Pulgar Vidal.

Luego de este incidente la amistad entre maestro y alumna se consolidó con el transcurrir de los años, tal es así que el autor de las Ocho regiones del Perú fue quien le presentó a Julio C. Tello, estudioso que acentuó el pensamiento de Ella Dunbar Temple sobre la cultura del antiguo Perú.

El historiador Miguel Maticorena señala que es múltiple la obra escrita por Ella Dunbar Temple. “Fundamental fue la aportación de la historiadora a la Colección Documental de la Independencia del Perú. De un total de 86 tomos, Temple publicó 14”, anotó.
Sus aportes bibliográficos son fundamentales para una comprensión cabal de la participación del pueblo peruano en el proceso de la emancipación.

Otro hecho que enaltece la memoria de la Profesora Emérita de San Marcos es la creación de la Fundación Biblioteca Museo Temple-Radicati, Centro de Altos Estudios de Investigaciones Peruanistas, que guarda entre sus tesoros una colección de 25 quipus inéditos que pertenecieron a su esposo Carlos Radicati, con quien compartió su pasión por la investigación.

“La doctora Temple fue una verdadera maestra: formó promociones de historiadores, amó la ciencia, la historia y su biblioteca particular estaba a disposición de quienes fuimos sus alumnos”, escribió Manuel Ballesteros Gaibrois, historiador español que fue uno de sus discípulos.

García Rada, Domingo

Eminente figura de la política nacional, el doctor Domingo García Rada (1912-1994), nació en la hacienda Chuquitanta, ubicada a pocas horas de Lima. Estudió en el colegio de padres jesuitas y, luego, en 1930 ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, a la cual estuvo ligado por más de 30 años.

En el otoño de1932 el gobierno militar de José Sánchez Cerro clausuró la Universidad de San Marcos, razón por la cual el entonces joven Domingo García se trasladó a la Universidad Católica, donde culminó sus estudios de Derecho en 1937 y, posteriormente, en 1943, obtuvo el grado de doctor en Derecho.

La vinculación del doctor Domingo García Rada con la Universidad de San Marcos fue larga y llena de gratitudes. Su carrera como catedrático de esta Universidad se inició a principios de los 50. En aquella época fue asistente del curso de Historia del Derecho en la Universidad de San Marcos que dictaba el insigne historiador sanmarquino Jorge Basadre. Luego de esta fructífera experiencia en su formación profesional fue nombrado profesor principal, tarea que cumplió hasta 1982; es decir, se mantuvo como maestro sanmarquino por más de 30 años. Debemos precisar que durante la década del 70 y el 80 trabajó a tiempo completo en la Decana de América.

La vida académica del doctor García Rada se prolongó, también, en la Universidad Católica, donde ejerció, también, la docencia y fue decano de la Facultad de Derecho de 1956 a 1958 y de la correspondiente facultad de la Universidad San Martín de Porres, en 1976.

Las múltiples ocupaciones que le demandaban sus quehaceres jurídicos no lo alejaron de las diferentes casas superiores de estudios de Lima que solicitaban su presencia para el desarrollo de cursos y seminarios en beneficio de la formación profesional de los futuros abogados. Fue director de la Revista de Derecho y Ciencias Políticas, de la UNMSM.

León Barandiarán, José

Un día de diciembre del año 1889 nació José León Barandiarán, eminente tratadista del Derecho Civil en el Perú y el más calificado de los codificadores y críticos del Código Civil de 1984.

Los conocedores del derecho aseguran que nadie como León Barandiarán ha estudiado, analizado y explicado el Código Civil peruano. Desde 1965 trabajó infatigablemente en el proceso de reforma del Código Civil de 1936 que culminó el 24 de julio de 1984 al promulgarse el Código Civil de actual vigencia.

Con León Barandiarán se inaugura intensamente una nueva fase crucial en el desarrollo de la Ciencia Civil. A través de su afamada obra Comentario del Código Civil Peruano se inician los primeros estudios sistematizados sobre el Código Civil de 1936, estudios caracterizados por su vigorosidad científica y metodológica, con amplio dominio doctrinal y de derecho comparado.

Barandiarán no sólo se conformó con manejar correctamente el Código Civil, sino que se preocupó en formar una pléyade de distinguidos discípulos y maestros aglutinados en la denominada Escuela Peruana de Derecho Civil.

Su prestigio prontamente alcanzado le permitió integrarse, en 1930, a la Comisión que redactó un Proyecto de Constitución Política del Estado, y en 1931 a la Comisión encargada de redactar el Proyecto de Ley de la Reforma Universitaria. Fue miembro de las comisiones de reforma del Código de Comercio, de la Ley del Notariado y de la Ley Orgánica del Poder Judicial.

En el contexto político Barandiarán también sirvió a su país. Fue asesor jurídico y luego Ministro de Justicia y Trabajo en el Gobierno de José Luis Bustamante y Rivero, y llego así a formar parte de uno de los más recordados gobiernos democráticos, considerado por Jorge Basadre “la más bella coyuntura del Perú del siglo XX para un gran salto adelante en su vida colectiva”.

Escribió numerosos libros, entre ellos Tratado de Derecho Civil Peruano, en 8 tomos, La concepción de la ley de Santo Tomás de Aquino, Manual del Acto Jurídico, así como Perú Vivo y la Sucesión Hereditaria en la Jurisprudencia Suprema.
El bagaje de conocimientos no sólo jurídicos, sino también de historia, filosofía, arte y literatura lo llevó a meditar y plasmar significativos escritos sobre Shakespeare, Kafka y el proceso de Jesús. En una oportunidad manifestó que los libros que le dejaron profunda huella fueron la Biblia y El Quijote.

Admiró a César Vallejo. Fue el primero en escribir un artículo periodístico haciendo notar los méritos de Trilce, segundo poemario del vate trujillano. Este artículo originó una interesante polémica en torno a la obra, hecho que Vallejo agradeció enviándole un libro dedicado.

Luego de dejar su natal Lambayeque León Barandiarán llegó a la capital con el propósito de continuar sus estudios superiores. La universidad elegida fue San Marcos donde optó en 1935 el título de Abogado y en 1938 el grado de Doctor en Derecho.

Desde joven destacó en la docencia universitaria, y se inició como profesor adjunto en el curso de Derecho Civil de la Facultad de Derecho de su alma mater.

Su actividad docente la desarrolló fundamentalmente en San Marcos. En 1965 fue elegido Decano de la Facultad de Derecho y un año después, Rector de la Cuatricentenaria Universidad.

Su vocación de maestro también lo llevó a dictar cátedra en la Pontificia Universidad Católica del Perú, San Luis Gonzaga de Ica, Pedro Ruiz Gallo de Lambayeque y en San Martín de Porres, en Lima.

Pretender nombrar cada uno de los cargos asumidos por nuestro homenajeado sería una tarea interminable. Sin embargo, es necesario señalar que en 1954 fue elegido Decano del Colegio de Abogados de Lima, en cuyo auditorio principal se ha colocado su retrato dibujado en óleo como una muestra de admiración y reconocimiento a su obra.

Montoya Manfredi, Ulises

Nació en Chincha el 15 de noviembre de 1909. Realizó sus estudios primarios en el colegio Nacional Pardo de su ciudad natal y la secundaria en el Colegio Nacional San Agustín de Lima.

San Marcos fue la universidad que eligió Ulises Montoya Manfredi para estudiar Filosofía, Historia y Letras, y en ella obtuvo el título de doctor en Derecho y Ciencias Políticas.

Se le otorgó el título de Profesor Emérito de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, en la que por más de 30 años tuvo a su cargo la cátedra de Derecho Comercial como profesor titular, luego de haber dictado interinamente la de Derecho Procesal Civil y Derecho del Trabajo.

No sólo San Marcos distinguió al notable jurista por su labor académica; también la Universidad de Lima le otorgó el título de Profesor Extraordinario y la Universidad Pedro Ruiz Gallo, de Profesor Honorario. Obtuvo los premios del Colegio de Abogados de Lima (1956) y Nacional de Fomento a la Cultura Francisco García Calderón (1962) a trabajos jurídicos.
Ulises Montoya ejerció cargos importantes en la Primera Universidad de América. De 1967 a 1970 se desempeñó como decano de la Facultad de Derecho y Ciencia Política, luego entre 1970 y 1971 asumió la Dirección del Programa de Derecho. También fue Vicerrector de su alma máter, cargo que le permitió desempeñarse en varias oportunidades como Rector interino (1965-1966).

En 1958 fue elegido Decano del Colegio de Abogados de Lima, en el que formó parte de diversas juntas directivas; igualmente en calidad de honorario del Colegio de Abogados de Lima y del Cuzco, y miembro del Colegio del Callao.
Fue Director General de Trabajo (1948), Ministro de Estado en el Despacho de Justicia y Culto, luego Presidente del Consejo Nacional de Justicia en representación de la Universidad, entre 1970 y 1975.

Luego de ser elegido Vicepresidente del Jurado Nacional de Elecciones en 1962, asumió el cargo como titular en 1975, que se prolongó hasta 1980, lapso en el que presidió los procesos electorales para la conformación de la Asamblea Constituyente en 1979 y las elecciones generales en 1980. También fue Miembro del Consejo Consultivo del Ministerio de Justicia en 1985.

Prado Ugarteche, Javier

El distinguido escritor, diplomático y catedrático sanmarquino Javier Prado y Ugarteche, nació en la ciudad de Lima a los tres días del mes de diciembre de 1871. Sus padres fueron Mariano Ignacio Prado, quien fue Presidente de la República durante la infausta guerra con Chile, y doña Magdalena Ugarteche y Gutiérrez de Cossío.

Sus primeros estudios los realizó en el colegio La Inmaculada. El año 1886 ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde sobresalió como alumno, así como luego destacaría como maestro, decano y, en el honroso cargo de rector. En 1891 se graduó de Doctor en Letras con la tesis La evolución de la idea filosófica en la historia.

Al año siguiente, es decir, en 1892, comenzó su carrera como maestro universitario. Primero fue profesor auxiliar de literatura castellana, estética e historia de filosofía. Seis años después asumió la cátedra titular de historia de la filosofía moderna.

En 1899 se doctoró en Jurisprudencia con el Proyecto legislativo de reforma del juicio ejecutivo. También fue decano de la Facultad de Letras de esta Universidad desde 1907 hasta 1915.

El doctor Javier Prado y Ugarteche fue rector de su alma máter, San Marcos, desde 1915 hasta 1920. Durante ese período, los estudiantes por consenso lo honraron y lo proclamaron Maestro de la Juventud (12 de octubre de 1917).

Como máxima autoridad sanmarquina, fundó los museos de Arqueología y el de Historia Natural de esta Casa Superior de Estudios.

El sabio Javier Prado y Ugarteche desarrolló una intensa actividad política. En 1915 fue elegido presidente del Partido Civil. Se desempeñó como ministro plenipotenciario en Argentina (1904-1905) y ministro de Relaciones Exteriores (1905-1906). Desde ese despacho normalizó las relaciones con Chile, y defendió la doctrina que sobre el plebiscito a realizarse en Tacna y Arica hizo suya la diplomacia peruana.

Prado, igualmente, suscribió un tratado de comercio con Bolivia, inició el estudio de los límites peruano-brasileños y negoció acuerdos con Ecuador y Colombia.

Como jurista, asumió una vocalía en la Corte Suprema (1906); Senador por Lima (1907-1913 y 1919); Presidente de la Comisión Diplomática del Senado (1908-1912); Ministro de Gobierno y Presidente del Consejo de Ministros (1910).

Elevado a la presidencia de la junta central directiva del partido civil (1914), estuvo entre los organizadores del golpe de estado que depuso al presidente Guillermo Billinghurst (4-11-1914) e inició luego un movimiento nacional en favor del restablecimiento del gobierno constitucional. Fue entonces señalado como candidato a la Presidencia de la República, pero declinó en aras de la unidad del civilismo.

Elegido senador por Lima, en 1919, participó decididamente en las labores del Congreso Constituyente, en cuyo seno presidió la Comisión de Constitución y trazó los lineamientos de la carta política sancionada aquel año.

En el ámbito académico fue también miembro fundador del Instituto Histórico del Perú, en 1905; también director de la Academia Peruana de la Lengua, desde 1918 hasta su muerte.

Su obra bibliográfica fue prolífica y fecunda. Entre sus libros y tratados importantes citamos: Estado social del Perú durante la dominación española; La teoría de lo bello en el arte; La educación nacional; El problema de la enseñanza; El genio de la lengua y de la literatura castellana y sus caracteres en la historia intelectual del Perú; La nueva época y los destinos históricos de los Estados Unidos.

El doctor Javier Prado y Ugarteche falleció en Lima el 25 de junio de 1921, a la edad de 50 años.

Paniagua Corazao, Valentín

Nació en la ciudad imperial del Cusco. De niño, cuenta su hermana mayor, “era un niño inquieto, que le gustaba leer, en especial la historia”. Es un hijo del sur profundo, un provinciano auténtico, que llegó a diputado, tras realizar una intensa campaña no sólo en el Cusco, sino también en Huancavelica y Apurímac, en 1963. A los 26 años de edad fue elegido diputado por el Cusco en la lista de Acción Popular-Democracia Cristiana. Ese mismo año se convirtió en el ministro de Justicia más joven de nuestra historia.

Proviene de una familia de antiguo linaje -en la historia de Cusco hay Paniaguas desde el siglo XVI, y los Corazao poseían una vasta hacienda en el valle del Urubamba. Valentín Paniagua se convirtió desde muy temprano en el reformista líder del Frente Universitario Independiente que se enfrentaba, con las banderas del socialcristianismo, a comunistas y apristas que disputaban la hegemonía en el movimiento estudiantil de la Universidad San Antonio Abad. Su habilidad organizativa y su elocuente oratoria lo llevaron pronto a la presidencia de la Federación de Estudiantes en su alma máter.

El joven dirigente era radical sin ser extremista. Por esos años, Paniagua movilizó huestes estudiantiles que, junto con un amplio sector de la capital imperial, protestaron por la presencia allí de Pedro Beltrán, paladín de la derecha agraria y director de La Prensa.
Don Valentín Paniagua Medina, su padre, había nacido en Sucre, Bolivia; pero pasó gran parte de su vida en el Cusco. Profesor, regresó al Cusco luego de la muerte de su esposa, trayendo a su pequeño hijo. Realizó sus estudios de primaria en el Salesiano de La Paz y, cuando el padre regresó, en el Salesiano del Cusco. Cursó la secundaria en el Colegio Nacional de Ciencias, de la capital imperial.

En 1968 se produce el golpe del general Juan Velasco. Cuando los diarios de circulación nacional son arrebatados a sus propietarios y Cornejo Chávez se convierte en director de El Comercio, el 27 de julio de 1974, Paniagua rompe con el PDC. Poco después se afiliaría a Acción Popular. Después, en la segunda campaña de Fernando Belaunde, no fue menos activo y eficaz.

Su labor como parlamentario y como ministro de Justicia (1963) y de Educación (1984), su intensa actividad cívica y su rigor académico lo llevaron al primer puesto de la República, en el año 2000. Paradoja notable es que el consenso ciudadano y parlamentario eligió para ese cargo a un hombre a quien, según los resultados oficiales, el país le había dado sólo 14.335 votos. Era el penúltimo de los elegidos. La democracia tiene sus propias vías para la rectificación: puede convertir a los últimos en los primeros y viceversa.

Ese contexto andino, rural y activo de Paniagua tiene que ver con su propia formación y sus inicios en la vida social. Esa atmósfera entre patriarcal y moderna, remecida por vientos nuevos de renovación política y social, sitúa al personaje.

Ha mantenido una relación muy cercana con la Decana de América, hasta el punto de haber visitado tres veces estos claustros en un lapso de 50 días, cuando era mandatario. La primera aconteció el 2 de abril del 2001, cuando después de 72 años un Presidente de la República volvía a San Marcos para inaugurar el año académico. La segunda vez ocurrió el 12de mayo, con motivo del acto central por el 450 aniversario y la tercera fue para recibir la distinción como Doctor Honoris Causa que San Marcos le confirió el 26 de mayo.

“En reconocimiento a su eficiente desempeño como primer mandatario de la nación desde que asumió sus funciones el 23 de noviembre del 2000 y porque en los meses que lleva las riendas del país ha sido un ejemplo de respeto a la Constitución y de plena autonomía e independencia de los poderes del Estado”, así consignaba la resolución rectoral que se leyó ese día, y a la que el Presidente correspondió con “quizás este es el único honor que ambicioné secretamente a lo largo de toda mi vida”.

Y en una última muestra de su entrega a San Marcos, aceptó ser el presidente de la Comisión Pro-San Marcos, que fue instalada el 12 de julio último, en Palacio de Gobierno. Actualmente es el líder de Acción Popular, tras la declinación en ese cargo de su líder histórico Fernando Belaunde Terry.

Bonus

Portillo Flores, Angélica María

El 13 de diciembre de 2016, el Poder Ejecutivo la designó como Superintendenta Nacional de los Registros Públicos (Sunarp). Es abogada graduada por la Universidad Nacional Mayor de San marcos y magíster en Administración y Gerencia Publica por la Universidad Alcalá de España.


FUENTE: Personajes Ilustres de San Marcos