Destituyen a fiscal por consumir bebidas alcohólicas con agraviado de un caso que se tramitaba ante su despacho

El fiscal atinó a señalar que el implicado Elmer Ortega no era su amigo, pero sí su compañero de trabajo, y que el encuentro no fue concertado

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El Consejo Nacional de la Magistratura, mediante Resolución 113-2016, del 2 noviembre último, decidió imponer la sanción de destitución al magistrado Mario Efraín Zárate Maldonado, quien era el fiscal provincial de la Segunda Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Tambopata. Según lo establecido en dicho documento, se habría encontrado al magistrado consumiendo licor con el señor Elmer Ortega Pérez, parte agraviada en un proceso penal contenido en la Carpeta fiscal 560-2012, que se tramita ante su despacho.

El Consejo Nacional de la Magistratura, mediante Resolución 113-2016, del 2 noviembre último, decidió imponer la sanción de destitución al magistrado Mario Efraín Zárate Maldonado, quien era el fiscal provincial de la Segunda Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Tambopata. Según lo establecido en dicho documento, se habría encontrado al magistrado consumiendo licor con el señor Elmer Ortega Pérez, parte agraviada en un proceso penal contenido en la Carpeta fiscal 560-2012, que se tramita ante su despacho.

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Las investigaciones demostraron que el día 5 de diciembre del 2012, el magistrado Mario Efraín Zárate Maldonado fue observado y fotografiado bebiendo licor con el señor Elmer Ortega Pérez, parte agraviada del proceso de usurpación seguido ante su despacho. Ese mismo día había participado como fiscal en la audiencia preliminar de control de la acusación de dicho caso. Ante la comprobación fehaciente de este hecho, el fiscal atinó a señalar que el implicado Elmer Ortega no era su amigo, pero sí su compañero de trabajo, y que el encuentro no fue concertado, sino fortuito. Lo que desconocía o quería ignorar el magistrado era que, aun si su versión hubiese sido cierta, uno de los deberes de los fiscales es la honestidad manifiesta como condición de respetabilidad del cargo.

Al respecto el magistrado señalaría que “cuando el señor Ortega Pérez se acercó al bar ‘Flores’ no lo identificaba como parte del proceso a su cargo, sino solamente como un compañero de trabajo”. Aunque trate de desvincular cualquier rasgo de familiaridad con la persona señalada, al reconocer que era su compañero de trabajo, y al encontrarse amistosamente en un bar de la ciudad, se demuestra que existe un vínculo más allá de la mera cordialidad. Situación que se agrava, ya que fue el mismo día de la audiencia, que en horas de la tarde es encontrado ingiriendo bebidas alcohólicas con el señor Ortega Pérez.

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No pasa desapercibido lo señalado por el propio Ortega Peréz que, en la declaración indagatoria vertida ante la ODCI, refirió que no concurrió a la audiencia de control de acusación, y que a las 14 horas se apersonó al despacho del investigado a indagar los pormenores del caso. Según relata, el magistrado le habría comunicado que solo hacía falta el juicio oral. Esto desvirtúa completamente la argumentación del fiscal Mario Efraín Zárate Maldonado, quien había señalado que no lo reconocía como parte de un proceso a su cargo.

En consecuencia de ello, la CNM consideró acreditada la responsabilidad disciplinaria del fiscal investigado, señalando expresamente que faltó a su desempeño funcional, por infracción a lo dispuesto en el artículo 23 incisos a) y d) del ROF de la Fiscalía Suprema de Control Interno del Ministerio Público, concordante con lo dispuesto en los artículos 3, 4 y 8 del Código de Ética del Ministerio Público.

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El Código Procesal Penal indica, respecto a la inhibición y recusación de los jueces que: “esto se inhibirán por los siguientes causales (…) b) cuando tenga amistad notoria, enemistad manifiesta o un vínculo de compadrazgo con el imputado, la víctima o contra sus representantes”. Así, como ha quedado demostrado, el nivel de confianza se daba a un grado mayor al que de simples compañeros de trabajo. En ese sentido, que tanto el imputado como el señor Ortega hayan reconocido que mantenían comunicaciones telefónicas relativos a asuntos jurídicos de herencia; es prueba tangible de ello. Este hecho ha sido reconocido por ambos.

La Constitución Política del Perú, en su artículo 149 incisos 1 y 3, señala sobre la imparcialidad en la magistratura:

“El Estado garantiza a los magistrados judiciales: 1. Su independencia. Solo están sometidos a la Constitución y a la ley (…) 3. Su permanencia en el servicio, mientras observen conducta e idoneidad propias de su función”.

La resolución del CNM y los fundamentos de ley específicos de su destitución los pueden encontrar en el siguiente enlace:

Descargue en PDF la Resolución del CNM