«Lex», una serie legal que recomendamos con entusiasmo.

Gary Ross, el prestigioso abogado que tiene una columna dirigida a abogados en Above the Law, ha compartido una serie de consejos para identificar aquellas señales que nos recomiendan cuándo no llevar un caso. Aquí van.


1. Dinero fácil

El cliente prospecto, que ha preparado toda la documentación para el abogado y le indica que solo necesita firmar la documentación correspondiente. Este tipo de cliente trata de lograr esto con abogados que tienen práctica individual, que firman cualquier documento sin preguntar o averiguar. Según Ross, le ha sucedido varias veces y al preguntar sobre documentación adicional o cualquier otra averiguación no vuelve a ver al cliente.

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2. Cambio en las condiciones remuneratorias

Si una persona se reúne telefónica o presencialmente y llega a un acuerdo sobre la remuneración y luego de un tiempo, aún luego de que se han preparado documentos o la carta de acuerdo correspondiente, la persona envía una comunicación expresando interés en cambiar las condiciones remuneratorias. “Para mí, si están haciendo esto antes de comenzar, ¿qué podrán hacer más adelante, cuando ya se ha invertido tanto tiempo y esfuerzo?”, señala Ross.

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3. Más de un conductor

Cuando es evidente que más de una persona quiere “dirigir el tren”, cada conductor tiene un destino distinto en mente. En cada negocio habrá momentos en que surgirán problemas y habrá que decidir entre cumplimiento o rentabilidad. Un abogado puede ser fácilmente ignorado si no se tiene la confianza de los administradores principales. Un abogado no quiere estar involucrado en ninguna circunstancia en que se realice algo no ético.

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4. Los que abandonan

Estos son los clientes que no devuelven las llamadas o correos electrónicos. A menudo este tipo de personas son aquellas que nunca antes han contratado un abogado y reciben con conmoción su primera factura. En ese momento empiezan a hacer todo por su cuenta y no devuelven llamadas ni correos electrónicos. El problema es que cuando cometen un error, ¡le echan la culpa a sus abogados! Por eso es útil enviarles una comunicación sobre la suspensión de la representación.

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5. El cliente misterioso

Estos clientes no te dirán dónde consiguieron tu nombre y te hablan de forma imprecisa. Según el autor, todos los abogados colegas que este conoce, contra quienes se han presentado quejas éticas, han sido presentadas por clientes de este tipo. Es el cliente que no fue referido por nadie, sino que ha solicitado directamente los servicios y que ha encontrado el contacto del abogado de forma “casual”. “El año pasado tuve una situación con un prospecto de cliente que me dijo que me encontró por medio de Avvo (buscador y directorio de abogados), lo que me pareció curioso porque no había establecido presencia en Avvo. Resulta que estaba tratando de usarme para cierto tipo de fraude”.

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