César Landa Arroyo, profesor y ex presidente del Tribunal Constitucional del Perú.

¡César Landa es un capo! Por esos días dictaba en San Marcos, a pedido de un grupo de alumnos, los sábados por la mañana. A las siete de la mañana. Puntual y fiel al curso como no recuerdo a ningún otro. Para muestra un botón.

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El aniversario de la facultad solía celebrarse en el estacionamiento/patio ubicado frente al edificio, ese año el día elegido fue un viernes. Todo el mundo sabe como quedan esos espacios al día siguiente: botellas rotas, cerveza derramada, basura a montones, eso sí… ningún billete o moneda, es San Marcos.

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El punto es que por cosas de la vida, y dudando que haya clase ese sábado, llegué quince minutos antes de las siete. Habían varios amigos por ahí, dos o tres con la misma ropa del viernes. ¡Cosa rara! Y nos tocó esperar al profesor, con un poco de vergüenza por el espectáculo visual expuesto en el patio, y también dudando mucho de que fuera a aparecer ese día. Siete minutos antes de las siete, su auto se estacionó tan lejos del desastre como fue posible; un minuto después ya estaba divisando el panorama como quien se plantea cruzar un campo minado. Aquello no era más que un pequeño obstáculo entre su clase y él. Su clase era tan importante que a pesar de ser un sábado de resaca, estaba perfectamente vestido como si fuera a asistir a otro de sus tantos debates en el Tribunal Constitucional.

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En cuestión de segundos ya estaba en las escaleras, presuroso… culpando al reloj por avanzar de sesenta en sesenta. Exactamente, cuatro para las siete tomó asiendo frente a un grupo de chicos y dos o tres zombies. A las siete en punto, la clase empezó. Ni me pregunten cuál era el tema, mi memoria no tiene suficiente cuerda para dos días seguidos. Aún así… nunca lo escuché defender a algún partido político, lo suyo (la cátedra) era más importante.

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