Pasó dos veces por la cárcel y desde el 1 de enero presidirá el Poder Judicial

0
13924
Autoridad judicial presidió inauguración de salas y juzgados del Sistema Especializado en Delitos de Corrupción de Funcionarios (Fuente: Justicia TV).

El pasado jueves 1 de diciembre los magistrados de la Corte Suprema eligieron como presidente del Poder Judicial al juez piurano Duberlí Rodríguez Tineo. Nacido en Rodeopampa (distrito de Huarmaca, provincia de Huancabamba), el doctor Rodríguez salió de las adversidades y, con esfuerzo y dedicación, se hizo de un nombre que le valió llegar a ser designado para ocupar el cargo más importante de este poder del Estado.

Lea también: Estudiante de derecho denunció a fiscal por acosarlo sexualmente

En una entrevista que le concedió al periodista Fernando Vivas, el doctor Duberlí recuerda sus primeros pasos en su formación:

“Estudié en una escuela unidocente hasta segundo de primaria. Ese era el techo. Por ser el primero de mi clase, la maestra Rosa Ojeda, siempre le rindo homenaje, me dijo: ‘Llama a tu papá’. [Él era campesino y le dijo]: ‘Victorino, mándelo a terminar primaria, usted tiene a su mamá en Chiclayo’.

Lea también: Destituyen a Secretario Judicial de la Corte de Arequipa por actuar como abogado defensor

Hago tercero y cuarto de primaria allá, pero mi papá tuvo un lío con un tío y me trajo otra vez a Rodeopampa. Se repitió la historia, la maestra me ve y vuelve a llamar a mi papá. Le dice que me lleve a Huarmaca, a 5 horas. Allí terminé mi quinto de primaria, ese era el techo. Felizmente, fui primer puesto y tuve beca para la capital de departamento. En Piura hago dos años de secundaria y mi papá hizo una gestión para pasarme al colegio San José en Chiclayo. Allí terminé mi secundaria, si no sería un campesino más de Rodeopampa y nadie sabría de mi destino”.

Lea también: «Un Asistente», la cuenta de Facebook que la rompe en el Ministerio Público

Más adelante, la vida universitaria lo forjarían en la arena política al tiempo que estudiaba leyes:

“Era dirigente estudiantil en la Universidad Nacional de Lambayeque. Velasco cerró la Villarreal y mi universidad, con la idea de que eran apristas. Peleamos un año para que se reabra y así fue, fusionada con otra y convertida en Universidad Pedro Ruiz Gallo. En 1973, en un congreso en La Cantuta, fui elegido presidente de la Federación de Estudiantes del Perú [FEP]”.

Hacia febrero del año 1975, en el marco de una huelga policial, el juez Rodríguez conocería la cárcel:

“Los que hemos estado en las luchas sociales hemos sido premiados con detenciones. Me procesaron en los dos fueros, civil y militar. Por uno estuve un mes en Lurigancho; luego 6 meses en la cárcel del Callao con presos políticos. Mi abogado era Alfonso Barrantes. Vino en su Volkswagen a recogerme cuando salí libre. Me amnistiaron en el gobierno de Morales Bermúdez”.

Lee también: Las siete principales líneas jurisprudenciales de la Corte IDH aplicables a la justicia penal

Luego de contar este aciago pasaje de su vida le dice al periodista: “Para que vea cómo son las paradojas de la vida: he pasado dos veces por la carceleta que está acá abajo y ahora soy juez supremo y desde el 1 de enero tendré el honor de ser presidente del Poder Judicial”. Más adelante remata: “Así es, y conozco las consecuencias [de mandar a alguien a la cárcel]. La mejor almohada para dormir es tener la conciencia tranquila. Hasta ahora siento que no he mandado a la cárcel a inocentes”.

Lea también: ¿Qué clase de persona se requiere para ser un abogado litigante?

Exjuez sin rostro

En una parte de la entrevista, Fernando Vivas le pregunta al doctor Rodríguez si le tocó ser juez sin rostro: “Sin rostro pero con conciencia. Era incómodo, nos distorsionaban la voz y teníamos casos todos los días”, responde el magistrado.

Lee también: ¿A quiénes debemos llamar «juristas»?

Bonus

Rodríguez Tineo fue dirigente del UNIR, movimiento en el que participaban varios frentes, entre ellos Patria Roja. En 1985 postuló al parlamento por la lista de Izquierda Unida. Se le acusó de presentar, junto a su bancada, un proyecto de ley que, aparentemente, otorgaba beneficios a terroristas. Asunto que aclara al entrevistador: “Se estaba procesando a personas de la izquierda democrática acusados falsamente de terroristas. La policía no sabía distinguirlos bien, el proyecto buscaba amnistiar a los que no estuvieran comprometidos en hechos de sangre. Es un tema claro para mí”.